miércoles, 30 de junio de 2010

Órale...

Carla:

Ayer vino un señor a preguntarme por tí y me quéde pensando un ratito antes de responderle: nó se donde ande y luego el, emperrado en saber algo que yo ignoro, pregúnto que si sábia quien eras. Me pégue con el brazo como me enseñastes y dije: pensar pensar pensar en voz bajita y me dio risa, pero me dí cuenta de que no pódia responderle. ¿Dáste cuenta de la gravedat del asunto? Me deprími un poquito y el señor fuése muy campante por la calle (una calle que aun no has vísto por qué yo te la quiero enseñar, pero tu a veces te pones en tu macho) y quédeme en la puerta a ver que pasaba y no páso náda. Ya mas déspues reflexióne sobre el problema: no le he hallado solúcion. A la mejor no la tiene. Se me figúro que pódia ser como una lagartija escurridiza, ¿no te parece? O algo mas asqueroso. Pienza que zezeo. No ez por moda, como vázacreer. Trato de hazerme el dezagradable. Está difícil escribir así, tengo que borrar la palabra completa. ¿Zábias que cuando mequivoco borró toda la palabra? "Te quedan los guantes colgando del riiiiiiinnnnnnng, un póster ya roto con medio Yeims Diiiiiiiin, aún algún ídolo ido al vacíííí íí íí ooo". Permíteme retomar la narración que interrumpióse por efectos de fuerzas mayores a las de Yoda y todos los yedais juntos, incluso de los yonj pádaguans con sus colitas chicoteadoras esas. Así pues íbate relatando los avatares que acaecieron el día de ayer cuando mi cotidianidad vióse alterada con la irrupción de un tal personaje denominado "señor", que una vez hubo inquirídome sobre tus güerabauts fúese con viento fresco a otros lugares, que no puedo calificar sino de ignotos y acaso inmateriales (yo me aferro perrunamente a la materialidad del libro como los canes a la del hueso). Total que el buen señor se fue como que contoneándose y yo en la pendeja lo miraba desaparecer y con la semillita de la duda sembradísima bien adentro de eso que tú llamas alma y que yo nombro espíritu de paz de todas las naciones en el mensaje que envió ayer el señor secretario ante la presencia de más de cien dignatarios de los países comprendidos en el GMilOchoMil. También en su mensaje a todas las naciones, el señor secretario de la inútil organización mundial hizo un llamado a todos los países en estado de guerra para que terminen ya las agresiones a la población cívil, mismas que son repudiadas en la tele y la radio y los periódicos por todos los hombre públicos, pero financiadas por ellos mismos y esos otros hastaquí las noticias, gracias, Ernestina Rivadeneira desde la Cumbre Mundial contra el mal olor en Honololú. Oh, por Dios, acabo de ver un fantasma recorre Europa y un carcelero Latinoamérica. En fin, que Dios te lleve con bien y el señor Pacheco escribió que "nacemos sucios, terminaremos como trozos de abyecta podredumbre", laaaaa, que claridoso el buen Josémilio, ¿no? Pero no vayas tú a pensar que nó término lo empezado: la duda quéda tal cuál en mi interior, una duda de la gran chingada por qué dime tu como la voy a resolver. O imáginatesto: que me da hueva o tédio tratar de responderla. Hay si que me jódi por qué nó ahi poder humano que me rescaté de mi franco pasmo. Me metí a mi casa dispuesto a meditarlo con más calma, todo tiene solución menos la muerte, me repetí en son tranquilizador. Subí los escalones uno por uno y decidí que no iba a pensarlo más. (¿Te cuento algo? Un "señor de edad avanzada" está viendo imágenes cercanas al snuff en la compu de adelante. Estoy en la biblioteca central. Es una chava bien tasajeada en una bandeja de morgue. La sangre se ve coagulada, cortes en el brazo a la altura de la axila, en el cuello, los senos y el abdomen. Tuvieron el mal gusto de no pasar sus partes pudendas). Pero ya que hube subido los escalones di al traste con todo, la pregunta ya no era semilla sino un sicomoro, un sicomoro sutil. Pensé que podía ser un roble o un oyamel, pero no sé, me gusta más sicomoro, ahí se posó el diablo en lo de Milton. Ay, ya otra vez la referencia. Perdóname. ¿Qué importancia tiene que me haya crecido un árbol en el mero centro de mi nadir? ¿El nadir tendrá centro? (El señor ahora está viendo snuff de animales). Bueno bueno, antes que otra cosa pase, te mando esto:
Se escuchó una voz que parecía venir de lo más alto de la nublada bóveda celeste, un sonido irradiado desde una potentísima garganta. Por reflejo volteamos las miradas hacia arriba y observamos mudos de asombro esto: una nube de papeles caía del cielo. Lo habían logrado. Eran poco menos que panfletos, hojitas con poemas de Villaurrutia, Pacheco, Huidobro y otros que por supuesto no pudimos reconocer. Debiste haber visto las hojas caer. Caían despacio, balanceándose, una nube blanca que se desperdigaba con el viento, arrojada desde una altura incalculable, delgadas aves letradas extendiendo sus alas en el aire, haciendo graciosas evoluciones, revoloteando con un rumor de pajarera. Y se depositaban en el suelo cubriéndolo de albura, como si nevara algo incomprensible. La mayoría, ante lo extraordinario, se abalanzaba sobre las hojas y una vez leídas decían: mira, qué es esto no sé cayó del cielo ¿lo viste? ¿qué es? y las letras nada inocentes bailoteando frente a sus asombrados ojos y nosotros riéndonos por lo bajo, disfrutando enormemente todo eso que nos hundía profundo en las cajas de Pandora la Elpis deliciosa y brillante. Hasta ahí me acuerdo, hasta aquí me alcanzan las palabras para describirte la caída de un...
Bueno, creo que mejor me voy yendo, no sea que se me haga muy tarde para...

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