viernes, 21 de mayo de 2010

Madagascar

Jajajajaja, qué risa la entrada anterior, la dejaré como recuerdo. Merci beaucoup n__n

martes, 18 de mayo de 2010

Amo el reggaeton!

Me llamo Bernie y cometí el gran error de !dejar mi sesión de blog abierta!. kiero decirles q amo escribir asi, con mala ortografia y que amo el reggaeton por sobre todas las cosas, aunque me la pase negandolo, aparte aunque nadie lo sospeche (o tal vez unos cuantos lo hagan) soy un emo de closet, la unica razon por la que traigo el cabello largo es porque sueño con pintarme el cabello de mil colores y simular que tengo algo así como... tipo estampado en el cabello de leopardo, la proxima semana me voy a cortar el fleco, quise dejarmelo largo para que me tape los ojos y ande igual de emo como todos los del centro (pienso levantar el movimiento una vez mas como en plaza de armas, pero esta vez seremos los emos contra la gente normal), en mi closet tengo mis vans, mi ropa negra de cuadros blancos y mis discos de musica deprimente.
Yuyis es la mejor y la verdad he de decir que es un ejemplo a seguir para mi, cuando sea un poco mas grande definitivamente quiero ser como ella, quiero tener sus mismas faltas de ortografia y redactar igual de mal que ella. XD

Ya en fin, la proxima vez no cometere el mismo error de dejar mi blog abierto ya que pueden haber personitas que escriben muchas cosas que yo no siento o ni al caso.
Tambien he de admitir que una de mis pasiones mas calladas y que no puedo ocultar es que amo el reggaeton, lo descubri hace poco, mientras platicaba un rato con mi mente, lo amo y ya no puedo callarlo mas, es por eso que dejare de molestar a Diana y Itzel con ello, les pedire que me quemen todos sus discos que tienen de reggaeton y voy a intentar de conseguir varios discos de Daddy Yankee y de Wisin y Yandel, mis idolos, mis más grandes idolos.
También he de decir que ... después de haber cumplido mi grande sueño de ser como YUYIS!!!!!!!!!!! también quiero ser como Lore....!! y como Diana y como Itzel...!! quiero ser como todas ellas.

Y mi más grande ídolo es el chicharito, y es el esposo de Pixie, y su amante es Giovanni Dos Santos me gusta Alex y Adriel por eso odio a Yuyis y a Dear, mmmmm chiquitos. También me gusta Damián!! chiquito baby!! se la baja a todos, por eso no quiero a Bubby Larios, también guardo una obsesión secreta por Baruth, el tortillero, el carnicero, el taquero y un gran etece...
(el más sexy es el carnicero).

Bernie, te queremos mucho gracias por llegar al pokular's club.

We love you and we miss you! ñ_ñ




domingo, 16 de mayo de 2010

Narrativa vomitiva

Estoy listo, pon ya el mantel. ¿A qué hora se va a acabar? No sé, yo puse mi corazón en la mesa, una carta de picas. ¿Picas? Sí, esas figuras extrañas de la baraja. Pensé que te referías a las armas romanas. No, hablo de mi corazón corazón, como si me lo hubiera sacado en ritual mexica y luego chorreante lo pusiera atrás de tus ojos para que lo vieras. Mmmm, creo que entiendo no. Sí, es simple, mira: yo tengo un corazón adentro, ¿no?, y luego digo que lo puse en la mesa para que lo vieras y por eso te dije que pusieras el mantel. Pero se va a embarrar el mantel y no quiero porque lo tendré que lavar y la sangre no se quita. Como las mancha de ciruela. Ándale. Ah, ya entiendo, aunque me parece bastante vulgar y lo que yo digo encubre siempre algo más que no me atrevo a confesar y nunca responden a lo que realmente quiero decir, se van con la finta de lo evidente. Lo explicas como teoría cuántica, necesitas explicarlo con peritas y manzanas. Ay no, ya me perdí en el marasmo de esta conversación. ¿Sí? Sí. Dime entonces lo del mantel. Nada, que estoy triste y puse un disco de This Mortal Coil. Necesitas leer. Quizá, pero pienso que antes necesito vivir. Ay, Dios Santo, ¿no irán nunca a callarse las olas? Ese es su sino, nunca parar, lamer eternamente las playas. ¿La eternidad existe? Lo dudo, pero no tiene importancia, me refiero a que siempre que el humano pise la tierra habrá olas y mar y playa y si desaparece el ser humano no habrá quién diga: hay olas y mar y playa. Tu postura filosófica es entonces subjetivista. Quién sabe, últimamente dudo todo, te digo que estoy triste. Mmmm. Quiero silencio y espacio y un poco de sosiego. Cuéntame un cuento. Y en dicho reino había cientos de mariposas transparentes que por las tardes salían a volar llenando el aire de un finísimo viento como el que tu boca exhala y la princesa estaba realmente molesta porque los alados seres no querían con ella jugar, preferían siempre a los niños humildes con sus rotosos vestidos y sus rodillas sucias y es que la princesa no sabía jugar porque nunca la habían dejado y se sumergía en inmensas estancias plagadas de señores que callaban y asentían con gravedad y ella quisiera divertirse aunque fuera con los niños sucios pero le daban asco, eso sin contar con que a los susodichos párvulos no les daba la gana invitarla, temerosos como estaban de ser castigados y muy bobitos que eran porque no sabían ni leer ni escribir ni geografía ni biología y pensaban que el cielo era azul y ay de mí, quizá de rato vengan a arrebatarme todo lo que flota en mi cabeza y me dejen nada más la tristeza y no tenga yo más lugar a donde ir que tu casa, infestada como está de suspendidos pensamientos oscuros acuosos como anémonas en medio de la noche flotando en el aire y entonces disparó su pistola de rayos láser y el haz de luz hundióse en la carne traspasándola sin miramientos, un sólo descarnar a una velocidad de vértigo, como caerse de un edificio muy muy alto y estrellarse contra el pavimento y los sesos... pero bueno, que luego de haber disparado se sintió muy acelerado, la adrenalina se le subía por las piernas hasta las orejas (o a lo mejor era al revés) haciéndolo sentirse invadido por una euforia bastante ridícula si se ve desde la perspectiva cyborg y volvió a disparar aunque el cuerpo estuviera ya inerte, descargó toda la carga de miles de años de tecnología dispuesta en forma de metal y plástico y algo que se supone no debería existir (si se ve desde la perspectiva humanista), aunque él nada de eso sabía, estaba muy concentrado en no errar y acto seguido se dirigió a su moto último modelo y en el aire onduló, como venida de un pasado tan remoto como el origen mismo del mundo, Barramundi y se preguntó qué demonios eran esos sonidos y de dónde provenían y se dio cuenta de que su moto estaba averiada y miró hacia la larguísima planicie que se extendía como un manto arenoso miles de kilómetros enfrente de él y echó a andar con un aire que a mí me recuerda tu andar charro que tanto me gusta, aunque es seguro que en ese tiempo ya no habrá caballos y si los hubiera estarían relegados a la simple cosa de existir (qué suerte de los equinos) y ay qué desazón, alguien ha entrado en mi cuarto y ha revuelto todo en busca de qué se yo, tal vez las piedritas que recogí en el río, tan lisas que están, tan tontas que son porque no me hablan ni me comunican nada, aunque tal vez buscara mi reloj de arena con sus flores horarias como el libro de Momo y ¡sopas!, me doy cuenta de que no puedo huir de ti y se me escapan cosas del estilo de: La imperante condición de movimiento o quietud. Pues nunca has sido muy ducho para esto, ¿verdad? No había acabado de contarlo. En serio, no seas malo, cuéntame uno bueno. Puedo no, me falta el talento y el genio, pero te recomiendo a unos amigos. Qué chiste tendría. Niña, quiero darte toda la sangre de mi boca. ¿Osea que te vas a morder la lengua y sangrarás y me darás ese líquido rojo? Ay ay, comprendes no, eso viene a querer decir que...

lunes, 10 de mayo de 2010

Carta Circular.

"¿Supiste que tu adiós me horrorizó?" Maldita sea, tiene por lo menos un mes que no hablo. Es decir, un chingo de sonidos salen de mi boca, pero son sonidos pendejos, soy incapaz de decir algo que en sí mismo lleve significado. Qué horror, acabo de leer que la soledad es un truco gratuito para evadir. ¿Evadir qué? No es cierto, prometí no mentirte nunca más. Esa frase me la acabo de inventar, como todo. Me siento perseguido y me enfrasco en vanos soliloquios sobre la posibilidad real de que nuestra vida sea una película, como decía Liebnitz. Señor Liebnitz, ¿por qué decir cosas tan feas? Me olvidé que su película de usted se acabó ha ya un tiempecito. Sin embargo la muerte es una cosa relativa, no importa que quieran hacernos creer que es el único absoluto. La muerte. El día resplandece ante la perspectiva de comer una ensalada de frutas. El cielo nuboso muta en tormenta ante la cárcel. Ay, amiga mía, no sé qué decirte ni qué hacer. Quizá sea un buen momento de develar el Gran Misterio: soy el único miembro del novísimo Movimiento Espontáneo Visceral Pornográfico. Y así permaneceré por lo que reste de respiros. Qué fea cadena el oxígeno, respirar y respirar aunque uno no quiera, soy una máquina que bien puede precisar de mí. ¿Entonces soy la máquina o no? Pues sí, no sé cómo explicarte: yo soy yo y yo soy la máquina, ¿no? Ayer me morí un ratito recordándote, pero sólo un poco, son cosas que me permito de cuando en cuando para no perder la práctica, para que no se me oxide mi habilidad de desaparecer, para que no se me llene de herrumbre la costumbre de extrañarte hasta la furia y de entrar en estado letárgico pasmoso inoculándome serias dosis de televisión. Me aterroriza la idea de un mundo en el que no estés, no lo puedo ni imaginar, se me antoja un exceso de absurdo (y todo en exceso es malo. Creo que es eso, el mundo sería un lugar malo, así, con adjetivo). Pero todo es soportable si se conocen buenas maneras de hacer ese truquito que arriba mencioné. No retiro lo dicho no retiro lo dicho no retiro lo dicho. Ahora mismo tengo que irme aunque sé que podría quedarme aquí indefinidamente y extender esta sarta de fantasmas hasta los límites mismos de cualquier consciencia que se precie de ser paciente. Pero no, me voy al cine con mis hermanas y te mando saludos, toneladas de ellos envueltos en el aire tibio del mediodía, envueltos en mis labios sellados con miles y más miles de prejuicios y miedos. Absolutos miedos pegajosos (mis hermanas se demoran). El idiota siempre he sido yo. Qué importa que esté yo roto, ¿verdat que no te importa? El estallido pronto vendrá, pero un poco habrás de esperar. Qué horrenda belleza la eternidat.

sábado, 8 de mayo de 2010

Otras pesadillas infernales

Me duele muchísimo la cabeza, tengo que salir, nunca más escribir de nuevo, olvidarme de toda pretensión. Me siento en el extraño mundo de Jack o en algún otro mundo de similar adjetivo. De similar adjetivo, pero que clase de estupideces me da por escribir. Los mismos libros, la misma música. Los Dorados, Los Dorados y planes que se quedan en mi cabeza. Todo tipo de planes, apocalípticos, suaves, llenos de pelusa. Pensar en todos los cuentos que no he acabado, los que me ha dado hueva o apatía escribir. Miles de historias que sobrevuelan mi imaginación con regularidad, todas estúpidas, faltas de vitalidad y emoción. Emoción emoción, repetir lo mismo como técnica para llenar espacios. Jaqueline Dupré, La Bersuit, Jonhy Cash. Salvador Novo, López Velarde, Huxley. Largo fin de semana. Me duele la cabeza. Qué puta manía mía de escribir sin ganas, de hacerlo como reflejo. ¿Se me ocurrirá algún día una buena idea? Una nada más. ¿Me bañaré? ¿dejaré de imitar a Joycianos? El Ulises ni siquiera me gustó mucho. Ahora que si hablamos de Gustavo Sáinz la cosa cambia. Pero por qué hablaríamos de él, nada tiene que ver en el asunto. No entiendo mi plural. ¿A quién le hablo? Ojalá fuera a mí mismo, pero hace tiempo que no consigo hacerme entender algo. Que no consigo etece, qué frase más mía. Qué sarta de porquerías. ¿Existirá la simpleza en algún lado? Tengo que ir a una reunión familiar. Tengo qué, vaya borreguez. De cualquier modo no tengo nada mejor que hacer y es carne asada. El humito (pienso en chimeneas). Me divierten mi contradicción, mi cobardía, mi desidia. Me caga lo que escribo y escribo y escribo y no contento con eso lo muestro. Digo que vivir bajo un elemental principio es necesario y yo no vivo bajo ninguno. Tiene más de media hora que estoy yéndome a bañar. Puta madre, Cash puede ser muy deprimente. A lo mejor todo puede serlo. Brutal conmiseración, siniestra lástima. ¿No me prestas un libro de Wilde? Estoy pensando en el poema de Villaurrutia que alguien me escribió en un papelito. Qué bonito que es. ¡Aaaahhh, the ring of fire! Lov is a burning tiiing! It burns burns burns de ringofaier. Chururum chururum. ¿Pensaré acaso en Los Simpson? A lo mejor pienso en La Madre, la peli que vi ayer en Filosofía. Rosy me dijo una vez que esa no era mi carrera porque le pregunté mis siempre bobas preguntas filosóficas. Ay ay ay, ya no sé ni lo que pienso, mejor me voy a bañar. The devil went down to Georgia, bastards! ¡Que la gloria os cubra con su tenebrosa sombra! ¡Que seais todos acogidos bajo las protectoras alas del gobierno! Hablemos de la municipalidad...

Ataque terrorista

Lo vieron pasar la primera vez sin ponerle atención. Caminaba rápido, con marcada determinación. La segunda vez que pasó los dos voltearon a verlo al mismo tiempo y se preguntaron, con ese característico movimiento de cabeza, qué pedo. Tenía una aire sospechoso evidentísimo, su cuerpo, sus movimientos, todo en él delataba algo urgente y secreto. Para la tercera vez uno le dio un codazo al otro y empezaron a seguirlo. Traía ropas oficinescas, un bombín que a ratos parecía ridículo (cuando se le iba de lado) y un maletín metálico que asía fuerte y cuiadosamente, como si contuviera algo delicado. Miraba a todos lados buscando algo o a alguien. Casi se sube al vagón, pero al parecer se arrepintió de último momento. Los polis trataron de interceptarlo, pero los eludió hábilmente y se dirigió a las escaleras de salida. Alguien había dado el pitazo de que algo gordo iba a suceder y luego de los diversos ataques en trenes, había que extremar precauciones. Los polis llamaron a la central: “sospechoso, repito, sospechoso con maletín gris”. Alguien escuchó por el radio la palabra suelta “terrorista” y dio el grito de alarma. ¡Bomba terrorista bomba terrorista! La gente enseguida empezó a gritar, a chillar, a patelear y se empujaban presas del terror rumbo a la salida, creando un remolino humano que se movía a apretujones. Los polis, bien escamados, no sabían que hacer. Mandarían a el escuadrón especial antiterrorismo a la brevedad, mientras ellos debían inmovilizar al sospechoso y de ser posible quitarle el maletín (cosa fácil, ¿eh?). El hombre estaba en el primer escalón y volteó a mirar a la masa informe que corría desesperada hacia él. Parecía muy desconcertado y se quedó plantado ahí mientras la gente lo empujaba al pasar al lado. Los polis desenfundaron (reflejos de la instrucción policial) y gritaron el consabido ¡no se mueva!, lo que sólo hizo enloquecer más a la gente. El hombre se llevó la mano al pecho con ese gesto que significa ¿me hablan a mí?, y recibió un nuevo ¡que no se mueva! De una voz chillona y nerviosa con gallo atorado en la garganta. Los muy estúpidos le pidieron que les aventara el objeto que tenía en la mano (no sabían que las bombas pueden detonarse de miles de maneras). ¿Éste?, parecía preguntar, haciéndose pendejo. ¡Sí!, y se los aventó ante su propio susto. Lo recogieron del suelo con más miedo que otra cosa. Muchos numeritos, un botón rojo (¡he aquí el detonador!, se dijeron), unas flechitas. Le ordenaron que abriera el maletín. ¡Primero ponlo en el suelo, cabrón! (nuevo error, a los terroristas no se les grita). El andén ya estaba vacío y por orden expresa del poder judicial el metro no pasaría por la estación hasta que se resolviera la delicada situación. La entrada se acordonó de inmediato y a pesar del peligro mucha gente se detuvo a mirar y a preguntar, estiraban sus cuellos lo más que podían para mirar adentro ante la mirada impasible de policias que trataban de controlar el empuje hacia abajo. Un terrorista allá abajo una bomba dinamita amenazas sospechoso yo mismo lo vi parecía normal bomba de nitrógeno ataques terroristas simultáneos cállate no me dejas oir ¿qué? Ya lo agarraron ¿y si explota? Rango de cinco metros como se ve que no sabes toda la estación en pedazos y flashes y más flashes y etece etece. Puso el portafolios en el suelo con gran dificultad. Hacía un gesto extraño, se restregaba una pierna contra la otra, quizá ahí tenía otro detonador. Uno de los polis empezó a temblar, rezaba a la virgencita que lo dejara volver a su casa, incluso prometió no robar más si lo libraba de esta. El otro sentía el pecho inflamado de orgullo, mira que él sólo detener a un puto terrorista, mira que mantener bajo control una situación tan peligrosa. Ya imaginaba medallas y entrevistas, fotos de él saludando al señor presidente colgadas en la pared del comedor. El tipo lentamente abrió el portafolios con cara de compugnido, encañonado. Le dio miedo y su barriga se retorcía gachamente. Sonó un clic. Los miraba con los ojos bien abiertos y se mordía el labio inferior. En la superficie había sólo papeles y carpetas, unos lapiceros en la tapa, algo que parecían planos (la fachada perfecta), pero nunca se sabe con estos terroristas de mierda, enemigos de la humanidad, putos locos desgraciados maniacos hijos de la chingada, así que le ordenó que lo vaciara poco a poco, carpeta por carpeta. El tipo se mordió los labios tan duro que empezó sangrar. Lo vació y no había más que papeles. Lo obligaron a tocar el fondo, que lo levantara y lo sacudiera y luego que se fuera a chingar a su madre. Un poli suspiró aliviado y el otro tenía una mirada fúrica y le temblaba el dedo en el gatillo. Se oyó el ruido del camión de la unidad especial y luego los pasos lentos y pesados de los agentes superespeciales, héroes que resguardan el orden y la paz sociales con sus trajes astronautescos anaranjados. El tipo se levantó y dijo:

-Señor, yo sólo quería mear.

Parque jurásico o Y entonces...

Entonces decidiste casarte y poner la rolita de La Guerra de las Galaxias como marcha nupcial y tu papá te llevaba turbado por el pasillo. Tú vas tan linda, ironía pura con tu peinado de Leia, arrastras el vestido y asumes ese aire triunfal de quien ha hecho todo y no soporta más la farsa. El novio ahí, al pie del altar, un franco insulto a Chubaca, gruñendo, restregándose las manos.

-It just happens that I love you, kid.

-Don't be ridiculous.

Han Solo sentado en la sexta fila de la derecha, en el lado de la novia. Taaan taaaan. Te ríes, el dramatismo del asunto y la rolita son perfectos. Por fin llegas al altar y “Soy un insulto a Chubaca” tomó tu mano y la acarició con repugnante dulzura y la besó para completar el asco que asciende viscoso por tu estómago. Gruñe algo, estás segura, pero da lo mismo. No quieres cerrar los ojos y volteas a mirarlos y asumes otra vez esa actitud hiper triunfal y seria aunque no sabes qué harás ni cómo soportarás el refusilo de maldad. El público, la Gran Audiencia, se removía como si fueran gusanos en sus asientos. Habían sido preparados para el solemne momento, deseabann con ansiedad ver cómo una criatura era despedazada por la vida arreglada. No quieres girarte porque sabes que te hallarás cara a cara con la cara-sapo del oficiador. El cabrón de Han Solo rió con sorna, tapándose la boca y tú imaginas que a todos esos personajes hambrientos de mierda les salen millones de granos en el culo y que se les revientan push plash (escuash). Se veían insoportablemente siniestros, malvadísimos, como cientos de doctores Caligari o Belas Lugosi dispuestos a saltar sobre tu cuello fresquecito.

-I don't love you, then.

-Don't be so mean.

Han Solo hijo de la chingada, los niños como monstruitos devoradores con sus agudos chillidos. No hay Halcón Milenario. Y entonces Cara Sapo carraspeó y los “Quiero comer mierda” se removían y se miraban entre sí. Por fin decides voltear, ya ni modo. Empezó la ceremonia, felicidad, qué solemne, qué asco, qué bonita, qué sermón más emotivo. Sí, acepto (sonrisa demoniaca chubaquesca). Sí, acepto (que me traguen las entrañas y echen mi cuerpo a los zopilotes). Florecitas y arroz. Marcha nupcial, otra vez las rolita de la Guerra de las Galatsias (te emperraste en que pusieran esa, de lo contrario no te casarías). Entonces la transformación: se rompen las pieles humanas, se cuartean como huevos de dinosaurio y en medio de un crujido de miles de cascarones emergen enormes reptiles. Se mueven rápido, como a cuadros fotográficos, con movimientos rígidos y se estiran, se saludan se ríen giran alredeor de ti. Cientos de enormes iguanas color verde y azul y rojo y amarillo con baba y sus deditos prénsiles y los mueven macabramente y quieres vomitar. Hay serpientes que se arrastran y mega lagartijas que usan toxidos y vestidos elegantes. Paren este asco, pides, es demasiado y uuff, Chubaca sigue siendo Chubaca. Han Solo es un monstruo de Gila negro con puntitos amarillos. Se mueven en cuatro paras y se yerguen, se acercan a ti, te rozan con sus pieles escamosas, te tocan con sus garras delgaditas y todo es muy frenético, tu papá es un puto dragón de Comodo que escurre baba por litros y sus colas chocan y hablan y muestran sus fauces amarillas. Es un herviero de reptiles y no consigues hallar ni una sola tortuga, ni un solo cocodrilo y unos tienen la piel sequísima y otros húmeda y lustrosa y sientes que vas a vomitar ¡no me toquen no me toquen!, gritas, pero no te sale la voz. Asco y miedo y una vibora inmensa se enrosca alrededor de tu cuerpo y te asfixia, exhala un aliento fétido y su lengua bífida va y viene y Chubaca te salva, la aparta y te rodea con su brazo peludo. Estás a punto de devolver el estómago cuando por fin sales de la iglesia y el sol te ataca con ferocidad, de lleno en la cara, y te ciega. Cuando vuelves a abrir los ojos ya no hay reptiles, ni uno, y te dan muchas ganas de llorar. Siguen ahí sus rostros malvados, Caligaris y Belas Lugosi a la espera. No consigues aguantar más, revientas en sollozos y te desmayas. De la emoción, te disculpa tu madre, la más canalla de todas las madres.