El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
lunes, 10 de mayo de 2010
Carta Circular.
"¿Supiste que tu adiós me horrorizó?" Maldita sea, tiene por lo menos un mes que no hablo. Es decir, un chingo de sonidos salen de mi boca, pero son sonidos pendejos, soy incapaz de decir algo que en sí mismo lleve significado. Qué horror, acabo de leer que la soledad es un truco gratuito para evadir. ¿Evadir qué? No es cierto, prometí no mentirte nunca más. Esa frase me la acabo de inventar, como todo. Me siento perseguido y me enfrasco en vanos soliloquios sobre la posibilidad real de que nuestra vida sea una película, como decía Liebnitz. Señor Liebnitz, ¿por qué decir cosas tan feas? Me olvidé que su película de usted se acabó ha ya un tiempecito. Sin embargo la muerte es una cosa relativa, no importa que quieran hacernos creer que es el único absoluto. La muerte. El día resplandece ante la perspectiva de comer una ensalada de frutas. El cielo nuboso muta en tormenta ante la cárcel. Ay, amiga mía, no sé qué decirte ni qué hacer. Quizá sea un buen momento de develar el Gran Misterio: soy el único miembro del novísimo Movimiento Espontáneo Visceral Pornográfico. Y así permaneceré por lo que reste de respiros. Qué fea cadena el oxígeno, respirar y respirar aunque uno no quiera, soy una máquina que bien puede precisar de mí. ¿Entonces soy la máquina o no? Pues sí, no sé cómo explicarte: yo soy yo y yo soy la máquina, ¿no? Ayer me morí un ratito recordándote, pero sólo un poco, son cosas que me permito de cuando en cuando para no perder la práctica, para que no se me oxide mi habilidad de desaparecer, para que no se me llene de herrumbre la costumbre de extrañarte hasta la furia y de entrar en estado letárgico pasmoso inoculándome serias dosis de televisión. Me aterroriza la idea de un mundo en el que no estés, no lo puedo ni imaginar, se me antoja un exceso de absurdo (y todo en exceso es malo. Creo que es eso, el mundo sería un lugar malo, así, con adjetivo). Pero todo es soportable si se conocen buenas maneras de hacer ese truquito que arriba mencioné. No retiro lo dicho no retiro lo dicho no retiro lo dicho. Ahora mismo tengo que irme aunque sé que podría quedarme aquí indefinidamente y extender esta sarta de fantasmas hasta los límites mismos de cualquier consciencia que se precie de ser paciente. Pero no, me voy al cine con mis hermanas y te mando saludos, toneladas de ellos envueltos en el aire tibio del mediodía, envueltos en mis labios sellados con miles y más miles de prejuicios y miedos. Absolutos miedos pegajosos (mis hermanas se demoran). El idiota siempre he sido yo. Qué importa que esté yo roto, ¿verdat que no te importa? El estallido pronto vendrá, pero un poco habrás de esperar. Qué horrenda belleza la eternidat.
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lo eres todo....pero por qué me abandonaste? eso no lo puedo derrotar es un gusanito que me come y come y rota muy rota estoy ... pégame como lo hacías con las porcelanas de la abuela....
ResponderEliminar..PD QABANG un qabang de amistad por que ya todo murió...me enterraste y ni flores me llevaste
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