El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
domingo, 31 de enero de 2010
Tengo una idea...
El vehículo deslizador.
Historia de un señor químico.
En términos más serios: me gustan los tacos de bofe. Les pongo bastante salsa y me acuerdo que mi tía Mariana decía: "eres un pinche higadito". Mi esposa tenía la fea costumbre de echarle agua a la salsa y yo le decía: "al menos no le hagas tanta química enfrente de mí". Odio la salsa aguada, sabe a pura rama. Creo fervientemente en las cabañuelas y las sé contar con precisión.
Me gusta pensar que soy un agente de limpieza social aunque tenga en los periódicos un nombre más feo. Como dijo Sabina, el hombre es una epidemia que inunda las banquetas y yo las limpio. Me gusta que todo reluzca.
sábado, 30 de enero de 2010
"... como medio de transporte..."
miércoles, 27 de enero de 2010
No te digooo...
A donde a donde mi rei si ni que fueramos a hacerte algo malo. tu nomas quedate aqui con nosotros ya te dije que en un rato nos vamos que no stes de necio, carajo. Quería burlarse de él y decirle que todo eso era una estupidez pero que era tan absurdo que parecía hasta bonito y el desmadre ese del lenguaje con sus imprecisiones al servicio de la belleza estética. Pero es que qué carajos quieren decir con belleza estética porque hasta la caca puede ser bella y pues como que no queda bien eso de andar medio muerto por ahí sin tener ganas de responder y luego hay que cargar todas esas cajas de jitomate antes de que llegue el chino porque si no la chinga que nos pone el culero y nos deja sin tragar y siempre que no empiece a gritar no va a haber pedo pero mejor vaciamos el camion desde orita andale no seas huevon ayudame y luego si quieres vamos aqui a chava no te invita a echarnos unas frias. que joto nunca habia conocido a alguien que no pisteara pero que le vamos a hacer echame las de arriba primero pues trepate ni que se fueran a romper pero nomas no los mallugues porque se pone furioso el chino. ve y dile a chano que no se haga pendejo y que traiga los tacuaches que ya me esta chingando el hambre que los mios sin cebolla dile. tu dile que te los mande y yo le pago orita que llegue el chino. pues que no mame ni que no lo fueramos a ver mañana tu pide lo que quieras pero ya sabes que tu pagas. La verdad es que me siento anestesiado y no quiero pensar en ti, en que cuando sonríes se abre el mundo como una herida cruel y terrible, como si una grieta se tragara lo que hay alrededor tuyo y no me quedaran ganas de correr atrás de nada como la Alicia en el país de las que chingados estas haciendo te dije que las de arriba primero. se me antojo una coctelito con harta salsa y unas tostaditas con mayo pero el cabron de chano los tiene bien caros. nomas ai que chiqitearselos invitar a una reinita y traerla a las de aca cortita y darle unos buenos besos nomas dile que no pida ostiones. En verdad que no entiendo nada de lo que pasa alrededor, es como ver una película malísima. Quizá si fuera una de Godart no estaría tan mal, al menos pensaría que los diálogos son importantes, pero en esta cotidianidad el mundo se deslava de tan aprisa que va y quisiera quedarme un buen rato contigo sin decir nada. Me canso de hablar porque no digo nada importante, no hay nada qué añadir, está dicho ya lo que hay que decir y tú no te dignas a aparecerte y encima del estaba el chufas jajajajaja y le hacia como perro el cabron jajajajaja y entonces se le trepa con un trapiador y nosotros nomas cagados de risa (lo cuenta muy bien, con una insolencia deliciosa y gesticula como el mejor de los actores del teatro pobre; además de la simpleza está el gusto con que lo cuenta, lo que lo hace aún más divertido) y el otro sudando como marrano arreeeee jajajajaja y le daba unas nalgadotas y empezo a chillar y nomás decía ya no por favor por favor y a mí la tristeza escurriéndoseme como saliva por la boca del retrasado que nos miraba con odio reprimido, con una mirada casi diabólica y no, no puedo apartarte de mi pensamiento y entonces pienso en los poemas que leí hace poco y en que quiero aprender francés para leer a Budelaire y a Mallarmé aunque quién sabe, quizá lo haga también por esnobismo. Quiero verte y se convierte en una imperiosa necesidad y me hace gracia que digo "imperiosa necesidad" en vez de decir que se me cuecen las habas por estar contigo o que muero por tenerte al lado y que soy un monito desesperado por tocarte la cara y besarte los labios ya le dije quel señor no esta anda en abastos llega en un rato si quiere esperarlo ai o como quiera carajos (y yo interrumpo haciendo gala de mis buenas maneras: le repito, señor, el dueño en serio no está, está en el mercado de abastos. No sabemos a qué hora vaya a regresar, pero tiene que estar aquí antes de las 10 para hacer el corte y pagarnos, si gusta puede esperarlo ahí adentro o puede dejarle algún recado y nosotros se lo pasamos. Por supuesto, en cuanto llegue yo mismo le digo. No, de qué, que pase buenas noches, igualmente) aii que hijo de la chingada quien te viera (a mí me dio miedo mi propia imbecilidad, pero parece que no le importó o que pensó que estaba jugando) donde aprendiste todas esas cositas jojojojo pero si hasta te dio las gracias ps viene seguidon cada semana yo creo. Yo creo que debería irme ya a buscarte a donde sea, que es preferible que esperarte estático en el infierno mismo que es tu ausencia. Siento que nunca voy a hallarte, ya sabes, mi natural dramatismo, mi necesidad de llegar a los extremos para sentirme más vivo, menos muerto o más o menos aturdido en vez de completamente pasmado no te quedes ai parado! chingado ya se cayo una caja como seras pendejo. na no le paso nada pero pongase verga dices que vienes de la trini? yo ai tengo unos compas de que lado jalas tu aaa pues la mera verdat no a ese lado yo ni lentro pues el marras no lo conoces? es un cabron prieto prieto como cochambre. Salgo a buscarte, quiero verte.
lunes, 25 de enero de 2010
La muerte de un bombero.
sábado, 23 de enero de 2010
Cuento para la tarea de Ade.
Escribir me cansa y me desilusiona un poco. Por más que hable o escriba sé que nada va a cambiar, que no soy parte de un "algo" intangible y misterioso. Me falta el genio para ser buen escritor y la sensibilidad para ser por lo menos interesante. No sé en realidad por qué escribo, pienso que es más bien una forma de entenderme o quizá sea solo ocio o un pretexto para fundamentar mi existencia, para pensar que tengo algo que hacer. Ahora mismo se me ocurre que vivimos en la era del reciclaje y el desencanto, que como sociedad estamos cada vez más segregados, más lejos del hombre o la mujer que se sientan a nuestro lado. Me lo explico así, y lo pondré a riesgo de parecer tonto y pretencioso: en las décadas del 60 y 70 el mundo se embriagó de ideologías y de placer por las mismas. Los 80s fueron la década del sueño después de la borrachera, el mundo se aletargó y ahí fue donde no la dejaron ir, donde todo empezó a dejar de ser importante y donde la tecnología empezó a suplantar la necesidad de conocer al otro. Los 90 fueron la resaca y el malestar. Y ahora nada más reciclamos todo eso, lo hacemos un pastiche sin ton ni son, una barroquismo idiota, la sobre información que derrota al simple conocimiento. Y nos sentimos orgullosos de nosotros mismo y nos complacemos en ser unos robotcitos imbéciles. Estamos cada vez más muertos y no hallamos la salida. Pienso que los movimientos sociales actuales son interesantes pero que de ningún modo son la solución. El mundo está enojado y se estanca en su enojo porque no quiere admitir que está enojado, que no hay nada que nos llene, que nos rodea el vacío y que nunca fuimos tan conscientes de ese vacío y por eso mismo no lo nombramos, nos acomodamos en utopías y en la falsedad de que vamos para adelante. Ya lo dice Fadanelli, no todo cambio es bueno, esa es una idea boba. La verdad es que vivimos en una nueva especie de barbarie (otra vez Fadanelli), somos primitivos pero hay una máquina para limpiarnos el culo (y si aún no la hay ya la habrá). La verdad es que yo creo que no hay solución, y si la hay yo no la conozco. No soy pesimista, todo lo contrario, pienso que lo único que nos queda es dejar pasar el tiempo, subirnos a la ola, cada quien desde su trinchera tratar de salir a la luz y vivir en paz con la humanidad, dejar que la humanidad se auto destruya para empezar de nuevo. Porque la maquinita de destruir no la vamos a parar, y no porque nos falten ganas sino porque somos nosotros mismos, fatuos seres en estado de descomposición. Como sea, no creo que deje yo de escribir ni de hablar, después de todo no hacer nada tiene su encanto.
“Hoy tengo miedo de salir otra vez, tengo miedo de encontrarte como aquella vez. Los nervios me traicionan, me derrota el estrés, se que puedo arrepentirme después. Hoy tengo miedo de salirte a buscar, tengo miedo de poderte encontrar...” La historia es como de esas historias que se repiten hasta quedar en nada, hasta ser un recurso manido (como ese de ponerle a todo una luz crepuscular para dar una sensación de velada melancolía, cuando en realidad el ocaso invita más a la euforia que a la calma y a la reflexión) so pretexto de no querer contar algo en particular, sino tratar de abarcar algo que va más allá. La introducción se antoja necesaria porque quizá sea la historia por sí sola bastante absurda y poco creible; sin embargo a mí me consta que sucedió y nada puede hacerse al respecto. La conocí en una librería y ya para entonces usaba su casco de aluminio, lo que le daba una extraña apariencia de ser una astronauta a medias, pero más que cualquier otra cosa, daba la sobrecogedora sensación de estar perdida. Así, como si caminara sin ir a ningún lado o como si fuera a algún sitio secreto, ignoto para el resto de la humanidad. Pienso que es más bien lo segundo, sólo que le costaba trabajo encontrar el sitio al que quería ir, tan nítido y claro en su cabeza, tan borroso y confuso en la gran ciudad. Esa primera vez no le hablé aunque a mí me dieron muchas ganas de hacerlo. Compré un libro de Cioran, el primero, mismo que luego de su lectura me dio dolor de cabeza porque entendía bien poco y me esforzaba en entenderle, y me fui a casa con la imagen de esa jovencita con cara de perdida. No sé por qué, pero insistí mucho en hacerla que se pareciera (al menos en el concepto) a alguno de los niños perdidos de Barrie. Luego todo se fue dando como agua corriente, hablarle fue como abrir una llave. Le encantaba platicar y a mí me encantaba escuchar sus historias, las más de las veces fantásticas, historias sobre aparecidos y princesas que se reflejaban en la luna y que se casaban con hortelanos guapos e inteligentes y unas muy muy extrañas sobre asesinatos. Era increible el nivel de detalle con que describía los cuchillos brillando a la luz de una farola, los gritos y la sangre escurriendo por sobre los cuerpos aún tibios. Lo más raro era que decía que esos no eran inventos, que los había presenciado. No le creí. La primera vez que la invité a un helado se negó, dijo que no podía porque tendría que quitarse el casco y yo le dije que se lo quitara sólo un ratito. Al final accedió y pidió uno de pistache. Platicábamos sobre cuentos más que nada y yo le di a leer a Hinojosa y a Villoro. Me dijo que no iba a la escuela y yo le pregunté que cómo podía ser posible, que qué edad tenía. Me respondió que 16 ya, lo que me sorprendió. A mí por ese entonces aún me gustaba mucho ir a la escuela y trataba de hacerle entender esta o aquella corriente filosófica (después descubrí que era una estupidez), pero su simpleza rebatía todos mis argumentos. Empecé a llevarla a casa y comíamos de lo que quedaba. Era sorprendente que podía pasarse el día entero sin comer y cuando comía comía muy poco, algo de sopa y un poco de guiso. Lo que comía más eran tortillas. Luego vino la mudanza, nos cambiamos de 16 de Septiembre a Ezequiel Montes, y aunque no están muy lejos la una de la otra, no pude volver a verla. Pasaron un par de años y la volví a ver. La adiviné más bien, ya sin casco, caminando por Madero una mañana soleadísima, cegadora. Estaba jodidamente hermosa y no me atreví a hablarle, así que me cambié de acera, hice como que iba leyendo y alguien me tocó el hombro. Era ella.
“No todos son tan malos, no todo está mal, no todos son villanos queriéndote matar. No todo está perdido ni se va a acabar, la vida es un picnic”. Puse un poco a Fobia porque el nombre me encanta, me parece un nombre genial para una banda y aunque no pienso formar una, si hubiera tenido una hubiera tocada el bajo y así se habría llamado. Durante tres años alguien me persiguió, lo miraba en las esquinas o saliendo de la escuela, cuando sacaba mis llaves y a veces desde mi ventana. Me seguía a todos lados y las primeras veces me dio mucho miedo porque mi mamá decía que había muchos locos sueltos por ahí, pero al cabo de unos meses intenté hablarle y preguntarle qué quería. No quiso hablarme, cuando me acerqué se echó a correr. Los primeros días era muy molesto, ya sabes, sentir la mirada pesada en tu nuca, como si fueras cargando algo pesado y después sentirte invadida en tu intimidad, tener miedo de desvestirte y de hacer del baño o de estar en lugares cerrados. Luego ya se hizo normal y pues como que me acostumbré. Creo que fue al año que empecé a usar mi casco. Era un casco muy bonito que le robé a un primo, uno de esos de realidad virtual. El niño berreó como si lo estuvieran matando, pero yo soy la consentida de mi tía y además creo que estaba harta de que su “muchacho” estuviera todo el día enchufado al aparatejo, así que pienso que fue un alivio para ella. Lo de que era perseguida nunca nadie me lo creyó, se lo dije primero a mi mamá y después a mi papá y después a todo mundo, a señores que me hallaba en la calle. Pensaron que estaba loca y me vino bien eso, los locos no tienen que hacer nada y de repente era libre de hacer lo que quisiera, escuchar música a todo volumen, no ir a la escuela y caminar por las calles sin que nadie me molestara. Mi mamá quería llevarme con un loquero y sí fui dos veces, pero a la segundo le mordí la mano tan fuerte que sangró y ya no quisieron llevarme. Mi mamá dijo que se me pasaría, que quizá era la edad o un “desajuste hormonal”, pero bien sé que no es cierto. Mi papá me miraba con sus ojos café oscuro y me decía: “ya, por favor, regresa”. El que me seguía no opinaba igual. Luego fue cuando conocí a Chuy. Lo conocí en una librería. Las librerías me gustan porque están siempre frescas y huelen rico. Platicábamos un buen rato y me invitaba helados, que era un poco enfadoso porque había que quitarse el casco y no me gustaba, el casco me protegía. Iba a su casa a veces y hablaba mucho. Yo sabía cuando él quería hablar, se sentaba, echaba la cabeza hacia atrás y suspiraba. Era mi señal para callarme y le preguntaba qué tenía y él decía que nada, pero luego se soltaba, como si le dieran cuerda. Usaba muchas palabras raras y hablaba de un montón de gente que ya se había muerto y de las cosas que habían dicho o escrito. Yo le decía: pero si ya están muertos, déjalos descansar en paz. Me gustaba mucho platicar con él, a veces hasta pienso que sí me creía eso de que era perseguida. También me prestaba libros y eran muy divertidos. Recuerdo mucho los de El pequeño Nicolás, que escribió un francés de nombre impronunciable. Como dos semanas no fui a su casa porque me puse mal y cuando volví a ir ya no estaba. No quise salir en un buen rato y me quedaba en mi cuarto y tenía pesadillas donde mi perseguidor crecía millones de metros hasta convertirse en un monstruo como los de los Power Rangers. Despertaba muy asustada y miraba por la ventana, pero no había nadie. Después nosotros nos mudamos a Tepic. Estaba muy feliz porque pensé que mi perseguidor no me seguiría hasta Nayarit y pasé la primera semana feliz, pero un miércoles volví a sentir su mirada clavada en mi espalda, como un cuchillo o una lanza o no sé y me dio muchísimo miedo. Esa noche lloré hasta que amaneció, enojadísima porque no podía hacer nada. Empecé entonces a dejarle notitas. Las dejaba en los huequitos de las ventanas, las dejaba caer cuando iba caminando o encima de los botes de basura. Le pedía que por favor me dejara en paz, que yo no le había hecho nada y en otros muy enojada que se fuera a la chingada, que qué quería. Usar el casco en Tepic se hacía cada vez más insoportable porque hace un calor del demonio allá y sudaba a mares. Un día me fastidié tanto que lo agarré y lo azoté contra el suelo de la plaza. Todos voltearon a verme asustados y yo me fui corriendo y llorando. Desde ese día mi perseguidor se esfumó, se fue como había llegado y yo quería regresar a Querétaro, más que nada para ver a Chuy y mi papá se negó y me metieron otra vez a la escuela. La escuela era muy aburrida y presenté exámenes de revalidación y me pusieron en quinto semestre aunque había hecho nada más hasta segundo. Cuando terminé la prepa le hice tal berrinche a mi papá que tuvo que dejarme regresar a Querétaro. Entré a Nutrición y los primeros meses me dediqué a buscar a Chuy sin éxito. Hasta que un día iba por Madero y lo vi, venía caminando en sentido contrario a mí. Me dio mucha alegría volverlo a ver. Estaba igualito, con su aire de preocupado y distraido al mismo tiempo, arrastrando un poco los pies. Estoy segura de que me miró, hasta parecía asustado, pero se cambió de acera y tuve que seguirlo media cuadra. Qué bobo eres, le dije y él respondió: Hola y sonrió como tonto, como siempre lo hacía.
Entonces empezó una relación que tiraba a lo raro. Nos veíamos dos o tres veces a la semana y tomábamos helados de pistache y carlota. En mayo la atropelló la 70 y duró tres días en el hospital, después... el vacío.
No sigas.
Tengo miedo de salir.
El carbón me voló la cartera. Ya no puede uno confiar en nadie, qué carajos.
miércoles, 13 de enero de 2010
Pralaram y más pralaram.
viernes, 8 de enero de 2010
No mires por la ventana.
Esto no requisa de ninguna introducción y sé que lo entenderás pero que no te gustará. O quien sabe, a lo mejor ninguna de las dos opciones.
Cartita llena de sentimiento de un ex-novio ardido a una ex-novia que se tira a la humanidad.
Ya nos volveremos a ver las caras...
jueves, 7 de enero de 2010
Camionero del mal
miércoles, 6 de enero de 2010
Chango mango narango que mierda es todo estoooo.
la verdad es que a mi me gusta ir tirando rostro en la calle, ir mirando a las nenas caminando meneando las caderonas y les chiflo a veces cuando estan muy buenas y unas son re mamonas y caminan como si nada las muy. pero a mi no me importa, tengo mi propia nena esperando cercas de mi calle y cuando me aburre ps salgo a buscar cualquier otra cosilla por hay me gusta entrar a las fiestas de los niñitos fresquitos me confunden luego con el que entrega las pizzas o el que lleva el pisto del matador. que pendejos la verdad me cuelo así nomas y veo a las nenas que bailan feo muy mal y hago por enseñarles les digo no no no preciosa que así no va y las agarro de las caderonas y saaamba pa ti les doi unos revuelos que pa que te cuento. luego si puedo les doy besitos en los cachetes y luego en la boca aunque casi siempre saben a cheve o a vodka o a tequila aunque eso importa poco el chiste es agarrar algo de carne. Quien sabe a mi me gusta colarme pues pero nunca nunca tomo de oquis siempre que dicen que pongan para las bebidas yo les doy aunque no sea mucho uno que otro billetón y a veces hasta me a tocado que el pisto es gratis palabra hay un chingo y nomas vas a las cajas y presta pa la orquesta mi hermano. hablando de mi nena pues un dia me dijo oye tu a donde vas siempre cuando no estas conmigo y yo le respondí pues a chinga ni que te tuviera que dar cuentas de mis pasos carajo quien te crees mi mamá? y nos peliamos pero luego ya le dije que no se creyera que me iba con los cuatachones a tomar una cervecita o a jugar por hay un partidito. como andes viendo otras viejas cabron me dijo y yo no no no como se te ocurre si tu eres la unica la que yo mas quiero y se quedo contenta y yo le di unos buenos bessos pues para no dejar. bueno el chiste es que ayer que iba apenas a una desas fiestas es quel Rodrigo me había dicho ese wey sabe donde hay fiestas en toda la ciudad palabra me subi a la siete no? ps para ir cerca del mercado escobedo. la agarré hay cerca del gigante y me sente hasta atras, iba una nena que si se las daba muy bonita blanca y asi flaquita, un poco chichona. y en un tope brinco la ruta bien feo y ella dijo los desquintadores y yo me rei por lo bajito aca nomas para mi y ella me vio y se rio tambien y entonces que empezamos a platicar. asi de la nada. me esplico que era cierto eso de que los camiones eran desquintadores que ella habia perdido la virginidad en un camion! ay caramba le dije pues que te violaron o que y ella se rio jajajaja y me dijo no, silverio no que en uno de esos topes una ves brinco mucho y yo iba hasta atras y cuando rebote me dolio muchisimo el area del coxis y de hay y empece a sangrar. juajuajua me rei y ella me dijo muy seria que era cierto y yo le dije no te creo, blanca eso no te lo va a creer el novio y ella dijo que se chingue el novio que es un pendejo. me cayo re bien, hablaba despacito y luego me dijo chiiiin ya se me paso la avenida cimatario y le dije hace buen rato y ademas la siete se va derecho no baja a cimatario y pues ya ibamos en paster casi en la alameda y dijo pues ya ni modo hasta donde vas tu y yo le respondi que cerca de la alameda hay por el mercado escobedo y ella y a que vas tu y yo le dije que a una fiestecita y no se porque pero le pregunte que si queria ir y ella dijo que bueno que si era de mis amigos o que y yo le dije pues es de unos conocidos. nos bajamos en la esquina de corregidora y nos fuimos riendonos por el camino y hacia un pinche frio de la chingada y ella me platico de un señor que se apeida Sabina que canta unas canciones que nombre, de lo mejor de lo mejor y yo le dije pues mañana busco en la alameda un disco del chango ese y ella esta bien silverio hay que escuchar de todo. ps si le dije y entramos en la fiestecita y nos besamos un rato y ya pues ella se regreso en un taxi y yo me regrese caminando como una hora hasta mi canton. que chinga con el frio y a blanca pues ni como localizarla no se su numero ni donde vive ni nada. que lastima con lo bien que no caimos.