El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
sábado, 27 de febrero de 2010
Qué revueltas.
You forgot that words can do more than harm.
-Sunny days fill my heart with gloom- continued he.
-Is that so...?
-Yes.
-But now is cloudy.
-It ain't gonna rain.
They stayed there for a while, then stood up and went for an ice cream.
-Can we speak in French?- asked she.
-No, dear, I hardly speak English.
She was licking her chocolate ice cream, enjoying enormously his company, and talking and talking and laughing and laughing.
"And take a little walk when the worst is to come
When I saw you looking like I never thought
And say you're at a loss or forgot that words can do more than harm.
So take it as a song or a lesson to learn
And sometime soon be better than you were
If you say you're gonna go, then be careful
And watch how you treat every living soul
My eyes can't look at you any other way,
Any other way, any other way
When eyes can't look at you any other way,
Any other way, any other way."
Don't you love Band of Horses?
martes, 23 de febrero de 2010
Ya te fuiste.
-Pero si falta mucho.
-Y qué, hay que empezar desde temprano.
-Ayer te dormiste bien pronto, creí que te sentías mal.
-Sí, tenía mucho sueño acumulado de hace mil años.
-Ash, no seas exagerado.
-En la exageración radica el principal encanto de los días que se mueren solitos y de puro hastío que...
-Ya vas a empezar, ¿no te puedes quedar quieto?
-No veo por qué y no me haces caso, no te vistes.
-Pero te callas, ¿eh?
-Para qué si el silencio tú lo asesinas de todos modos con todas esas braguetas y tú sí que nunca dejas de moverte y a veces desespero.
-Entendí lo de las braguetas, pero es que nada de eso es importante.
-Todo es importante. ¿No te vas a vestir?
-Ash, quiero no.
-Ash, pues hazlo aunque quieras no.
-Ni que fueras mi papá.
-No tienes papá.
-Y eso qué, como si tuviera.
-Ya, ándale, tengo mucho sueño.
-A mí qué.
-A ti nada, sólo vístete.
Ponte en pie, descansa en el rellano y luego sigue subiendo hasta que veas el letrero que dice No pasar Solo personal Autorizado. Es rojo. Rojo Orozco. Rojo sol. Ha pensado que el devaneo estéril podría por lo menos tener un valo estético si tuviera un mínimo del talento que tienen los señores que escribieron los libros que lee, pero enseguida se ha sacudido la modorra de la mañana más brillante de los últimos años y camina despacio hacia el umbral en penumbra donde imagina que encontrará el cuerpo tibio ya perdido horas atrás. Al correr la cortina la luz lo hiere cruelmente, es como un ataque súbito y salvaje. Se retira asustado y corre la cortina nerviosamente. ¿Tiembla? Esta solo. Decide no inventar más historias y dejarse llevar por la dulzura de la acción no pensada aunque en su interior algo se remueve como fierecilla enjaulada y los ojos le brillan con maléfica luz, reflejo imposible de ocultar de que por dentro la maldad respira. Vuelve a sacudirse y llama en voz alta: René René René y va disminuyendo de a poco el volumen de su voz hasta que esta se adelgaza y no es más que un resoplido.
-No grites.
-Ah, aquí estás.
-Sí, responde con un dejo de fastidio.
-Es que soñé muy feo.
-Ajam, pues acuéstate otra vez.
-Bueno, pero quiero no.
Anda de nuevo en círculos (viciosos) y se asoma con timidez por la ventana. Está oscuro y se sorprende, ¿adónde ha ido la luz?, se pregunta en silencio. Al carajo, se responde en silencio. Piensa en salir de ahí y no sabe qué hora es. Se tira en el suelo y se estremece por la frialdad del mosaico, abre los brazos y mariposea, encuentra todo demasiado absurdo e idiota y le parece exquisito porque no puede predecir nada, ni el repentino deseo de verla o las ganas de correr. Alguien abre la puerta pero ya había visto la sombra de la silueta por la minúscula rendija que hay entre la puerta y el suelo. Entra una chica con bolsas del Oxxo y las deja caer pesadamente en la mesa.
-Qué haces ahí tirado.
-¿Quién eres tú?
-Cómo que quien soy.
-Sí, quién eres.
-Yo soy yo.
-¿Cómo?
-Es que no entiendo tu pregunta.
-Que quién eres.
-Lis.
-Lis qué.
-Chingado, qué necio eres, dice mientras abre un cartón de leche Alpura y toma directo, provocando que él la mire con fruición y babee.
-Dame.
-Quiero no.
-De tus babas yo decía.
-Ascooo.
-Por qué. Ya nunca más te lo pediré.
-¿Es una invitación?
-No, es una sentencia.
-¿De sentence?
-No, de sentenciar.
-Uyyy, suena muy feo, como de juez.
-Uyyy, suena muy feo, como de juez.
-Cállate.
-¿Me vas a dar o no?
-No te voy a dar nada, nene- levanta el cartón arriba de su cabeza y lo inclina. El líquido corre como una línea de seda blanca y se estrella contra el suelo haciendo como cuando orinas contra las paredes de la taza, pero más fuerte, y le salpica los pies desnudos. No se levanta y mira la serpiente blanca que corre hacia él.
-Ya la tiraste- dice con un aire estupidísimo y Lis se ríe sardónica y despreciativamente.
Otra vez se queda solo y mira por la puerta el tanque de gas pintado de plata con aerosol y dáse cuenta por primera vez de que todo lo que dice y lo que escribe tiene el mismo tono, un tono que pretende ser parsimonioso pero que en realidad es de flojera, de desencanto y se descubre opaco, falto de luz y no puede evitar sonreir y piensa en los finales inevitables y en los principios ridículos, en las casualidades disfrazadas de causalidades (Spinoza ya puede irse de paseo) y en un dolor que ya se agranda en su pecho, un dolor que él mismo aceptó incrédulo y ya abre una brecha entre sus pulmones, lo perfora impidiéndole respirar y se incorpora sólo para caer desfallecido en la silla de madera y cojín desgastado. Qué suitación (ui) más extraña y yo que te dije que nunca confiaras en mí. Como sea ahora ya no me creerás nada porque has decidido no hacerlo y entonces es mejor callar y parece este lugar un lugar sin sentido y solemnemente juro no mandar más cartas circulares.
Y tú que decías que no.
sábado, 20 de febrero de 2010
¿No te gusta el helado de limón?
Silvia corta el aire y no se da cuenta.
Tout c'est une blague.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Songs from below...
sábado, 6 de febrero de 2010
A song for a sunny day.
viernes, 5 de febrero de 2010
No quisiera...
miércoles, 3 de febrero de 2010
Je suis perdu...
¡Sal de mi sistema!
En verdad que no entiendo por qué hago esto. Por idiota, por qué más. En fin... esto ya es viejo y hoy me parece que fue ayer. Deber ser porque estuvo lloviendo casi todo el día.
Ayyy, X, por poquito y me das en la madre. Por supuesto, niña, ahora que estás enfadada sólo recordarás eso, que te dije “qué hija de la chingada te viste”. Es curioso como los seres humanos tendemos más a recordar lo malo, lo que nos duele. Lo que me parece tonto es que ni siquiera prestaste atención a lo demás. No retiro nada y si te ofende, bueno, creo que en parte lo mereces. Tu enfado (que no podrás negar. El sarcasmo y las caritas felices son prueba inequívoca) me causa hasta cierta gracia. No, no me burlo, al contrario. Es sólo que pienso que es demasiado infantil y al mismo tiempo como de alguien adulto. A veces eras una adultita de 17 años y otras una niña de 18. Mi tristeza siempre tarda en llegar y me ataca sin ninguna misericordia. Ya sé que no debería escribirte más y de hecho en el cuaderno no lo hago (el azul, en el que nunca estarás), y si quieres deja de leer, dudo que esto te sirva de algo; no obstante, para mí es necesario, es parte de mi duelo. Quizá lo hayas escuchado, hay un dicho que reza: las separaciones son como muertes chiquitas. Yo creo que es verdad, algo se muere cuando la gente se va. Ahora ya no siento nada en el estómago, pero mi cabeza da vueltas desde hace tres días. Puede sonar hasta idiota (y lo es) pero te extraño, en serio, no sé porqué. He decidido que sí, que este tonto que soy yo te quiere, y aún así, vuelvo a mi postura (ya vieja) de que los sentimientos sólo valen cuando son recíprocos. Por lo tanto, te quiero sin quererte. Qué bobada. Me explico: siento algo y ese algo está aquí, adentro, pero ya no tiene nada que lo sostenga. Al final creo que los sentimientos son nuestros y le ponemos el nombre de una persona, que es quien le da forma, quien lo hace tangible y concreto. Lo que tengo entonces es como un líquido que estaba en un vaso. Se ha ido el vaso y el líquido se desparrama por el suelo. Es una analogía bastante tonta, lo admito, pero creo que es ilustrativa. Lo malo es que entonces lo que siento carece por completo de sentido, me es perfectamente inservible. Cosa curiosa.
Tengo miedo de no verte más, nunca poder tocarte ni saber la liviandad de tu cuerpo. Ayer en la noche rockbandeábamos muy contentos pero yo pensaba en ti con rabiosa insistencia. Imaginaba tu cuerpo sobre el mío, la calidez de tus senos redondos y casi podía sentir tu peso sobre mis piernas. Una cuestión extraña porque me bastaba cerrar los ojos para verte. Tenerte y no tenerte al mismo tiempo, una jodida dicotomía. La aureola de tus pezones, café café, rugosita, lo liso de tus piernas, tu vientre suave y tibio, tus brazos largos y delgados, tu cuello perfecto, tus hombros y tu clavícula marcada. El olor de tu piel que imagino azucarado, tu lengua mojada, tu boca un aro de luz, tus dedos y tu sexo. Diablos, un imposible que se me atora en la cabeza, que me asfixia. “Quiero tener tu mano y no soltarla jamás”.