El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
martes, 23 de febrero de 2010
Y tú que decías que no.
A final de cuentas lo que realmente importa es sentir. No puedes sujetarte a mi egoísmo porque es ese el fondo de todo mi discurso y no te va a llevar a ningún lado. No puedo pretender que entiendas la profunda desazón (de navío "voy a naufragar") que me embarga. No te burles de mi solemnidad, que ya sabes es siempre broma. Te conté chistes y me rehúso a definir el matiz porque es encerrarlo en algo, meterlo en una caja de nombre y pronunciarlo para que se vuelva concreto, pero no creo que eso aumente su valor (o la ausencia del mismo). Quisiera tener tu claridad para poder decirte esto sin que haya posibilidad de malinterpretación, para poder exponerte esto sin que sea un devaneo estéril, sin que parezca un caso irresoluble de imbecilidad. No puedo, porque no quiero, abandonarme al absoluto, dejarme seducir por esta teoría tan deliciosa. Y no es porque me ponga muy dialéctico, es para mentener mi cinismo, imprescindible desde que lo tengo. En mi cinismo también te quiero y no tengo ningún pretexto, a lo más la innegable razón de que soy un patán y de que me fascina como escribes. La cosa peor es que perderte (porque no habría otra forma) me parece que sería tasajear mi cuerpo y sacarme las tripas y en parte por eso me mantengo junto a ti. La definición o conclusión que de eso pueda salir la dejo para la después, para cuando no me parezca un vano artificio. No puedo tolerar la idea de perderte como mejor amiga y no puedo sustraerme del egoísmo (brutal y esencial) que me impide decirte sí o no. No es ninguna de las dos. Inmoral ya dejo de ser mi palabra predilecta, hay cosas que sólo valen cuando son pronunciadas frente a ti y ahora no estamos. La verdad es que trato de no pensar demasiado y me burlo de mí mismo, me sobajo a la humillación que representa negar lo que es a todas luces evidente. Así voy y me evito las recriminaciones y la culpabilidad, prefiero pensar en lo que escribes y lo hallo delectante, atrozmente hermoso y me lleno de envidia por tu talento. Por lo demás me parece que más que un ejercicio de honestidad esto ya peca de la doble moral de que me acusas y que hasta que tú lo propusiste no me pareció una posibilidad y ahora se muestra como ejemplar recién descubierto en un libro de esos entomológicos que nadie lee. Un bichito de dientes y garras que me carcome las entrañas y lo dejo que lo haga a gusto, total, lo que importa es acumular experiencias, ¿no? Me encanta, porque no hallo otra palabra aunque debes considerarla desde la acepción de encantamiento, eso del naturalismo maravilloso y hasta excepcional, aunque difiero contigo en lo de la desvirtuación. En todo caso creo que ambos lo estamos y si así es, lo celebro, es algo más que compartimos. Sorpresa: no se puede ser un sexo y nada más, estaría bien poder serlo, pero conmigo no funciona así, soy lo bastante imbécil como para no permitírmelo. Si así fuera sería una cosa muy muy complicada y me parece a mí que es simple hasta donde tus labios me alcanzan. O hasta donde no me alcancen. No más devaneo, tespero tespero y camino y camino hacia el otro lado.
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