El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
sábado, 20 de febrero de 2010
Tout c'est une blague.
Por favor, evitemos las comparaciones y dejemos que todo se manche de esta vulgaridad tan ramplona. Bien sabes que me parece inmoral porque es una situación ridícula al extremo del asco. ¿Sabes por qué? A que no adivinas: porque es una situación reiterativa, an old story I already know. No tolero eso, no tolero incluirte en círculos enfermos y mucho menos que me incluyas en noches que no puedes pasar conmigo. Detesto perder importancia, tanto como que me despierten con un haz inclemente de luz o que no vayas a recogerme a la central. Así funciona, el egoísmo más puro y la felicidad más hipócrita (aunque sabes que pienso que la hipocresía es más esclarecedora que cualquier cosa que vista el disfraz de verdad). Prefiero una broma íntima que intimar en broma y es para mí importantísimo eso de levantarse y tener a alguien al lado y no entiendo qué quieres probar o si te piensas que open mind significa soportar cosas imperdonables. No no no, no hay más magia en eso ni tampoco discusión porque conmigo vas a ir de pequeña decepción en pequeña decepción hasta que entiendas que no estoy vacío y eso sea peor porque no puedo vaciarme. No puedo perdonar la imoralidad de tener que pensar en compartir, en que dices "amor" con una facilidad morbosa y que resulta doloroso porque pienso que lo mismo podría ser en mi caso. Ya sé que vas a decir que soy un imbécil y que yo sé la vérité pero eso en verdad es una cuestión ingenua. No lo sé, no tengo manera de saberlo, para mi besar es una cosa que raya en lo sagrado y no concibo la dulzura con que lo pronuncias para él y sí, puedes argüir celos, que bien merecido me lo tengo, pero no puedes decir que te riges por absolutos y luego hacer eso. Si fuera una contradicción sería comprensible y yo lo aplaudiría, pero no es una contradicción, es una superposición y eso sí que no te lo perdono. No soporto verme mezclado con esas cosas y más que nada por mi concepto estético de ideal que se mancha de medianía en este caso. Me da asco y detesto que se vuelva recurrente y detesto que me enfade porque no me gusta enfadarme, es un desgaste inútil y estéril. No soporto la idea y el recuerdo del ruido, de los chuik chuik (como en Mafalda), no me entra en la cabeza que seas capaz de decir que me amas y encima besarte acostada con un cabrón al lado mío. ¿No ves que es un estúpido sinsentido? Y no es que esté en contra del sinsentido, pero quieres reducirlo a que es mi culpa, que yo te orillé a eso y me cae que, aunque no te guste, eso se llama ingenuidad o hacerse pendejo. Quizá sí sea mi culpa, no debí permitirme a mí mismo que sucediera esto como sucede. No aguanto más la inmoralidad, inmoralidad en la peor acepción posible. En fin, haremos lo podamos más que lo que queramos y me parece bien y me enfurruño y no hago nada y te espero a que llegues uniformada y no sé cómo puedes tú misma aguantar eso de tener sustitutos, pero tú eres tú y así será siempre.
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