lunes, 1 de febrero de 2010

Volver a quebrarse...

Ahora que me siento tan triste que la tristeza misma es una cosa bonita y suave, como aterciopelada. No sé si lo entiendes, te extraño de una manera que resulta casi abrumadora y es malo, es feo porque me siento solo, como perrito apaleado. Hablar en el salón sin que estés tú para escucharme es como hablar con las putas butacas así que guardo silencio o me limito a decir insensateces y miro a las ventanas con insistencia en busca de algo, queriendo que en la puerta se dibuje tu figura. Por otro lado no quiero nada, quiero dormirme y que no sueñes que te grito. Que no me sueñes en absoluto, como si la distancia no fuera ya bastante. El DF es una ciudad que me da miedo y no me apetece ir. Ven. Ambos sabemos que no te lo permitiré, que te lo tengo prohibido y que me lo tengo prohibido, como la canción de Nacho Vegas.

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