sábado, 20 de febrero de 2010

Silvia corta el aire y no se da cuenta.

No necesitamos más apologías ni ninguna de esas cosas inútiles.

La central, ¿por dónde irse? Por metro dijiste por teléfono. ¡Por teléfono! Caminar y mirar la inmensa cantidad de gente que habita el mundo al mismo tiempo que yo (casi ternura). Un señor cuarentón. Manos largas. Disculpe, ¿cómo llego a Observatorio? Me mira feísimo. Tengo el cabello amarrado en una coleta de lado. Muy coqueto, me río. Qué no sabes llegar o qué. La verdad es que lo ignoro. Chamarra verde sucia. Hace un calor de mierda en el andén. Me mira de arriba a abajo. ¿Por favor? Y para qué andas en metro si no sabes. Mueca de desprecio. No lo uso casi nunca. ¿Nueres de aquí o qué? Sí. ¿'Tonces? Ya me divierte. Invento (por favor). Familia venida a menos, los emolumentos se fueron como abrir la canilla. ¿Ah? (¿eh?). Pues eso, que nos quedamos con los recursos muy reducidos. ¿Ah? Hay algo en su expresión que me mata de risa (qué hilarante) y no consigo descubrir qué. ¿Me indica entonces cómo llegar a la estación Observatorio (si es tan amable)? Ya te dije que no. Me enfada ahora un poco porque quitó la cara de asno repateado. Tiene el control. Yo quiero algo. No debería ser tan descortés con los transeúntes, habla mal de su instrucción. Otra vez Asno Redomado asoma entre sus labios entreabiertos. Me divierto a sus costillas y encuentro mi ampulosidad la mar de deliciosa. Lo hago para vengarme de ti, para descargar mi enojo por tu descortesía imperdonable. Me haces viajar sólo en el metro. Me siento cruel y ligero. Gran Placer emana de arquetipar a Inculto Irredimible como mexicano promedio. Puto ignorante (ja). Estoy hasta arriba. Hace rato me enamoré de una niña de pantalón morado que tocaba la guitarra sentada esperando el vagón. ¿Qué otra cosa podía hacer? Pagarás por este bamboleo. Caro. Bueno, señor, le agradezco sinceramente aunque háyase usted negado a prestarme una insignificante asistencia. Pagarás carísimo, con sangre. Pagarás por el pequeño horror del apagón a medio camino entre Tacubaya y Observatorio. Pagarás por el minúsculo pánico de quedarme encerrado y a oscuras con Pelón Psicópata. Con heridas y sudor. Ah, sí. Soy Un Bruto dijo al final "de nada, copycat". Imbecilidad en mi rostro. La ciudad está llena de sorpresas.

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