sábado, 20 de febrero de 2010

¿No te gusta el helado de limón?

Como decir que me gustan las paletas de grosella pero que prefiero por mucho las de tamarindo o las de arroz. Enseguida (porque hay que seguir una secuencia lógica y bien establecida) ocultar que miro porno acostado en tu cama porque me parece my ad hoc a las circunstancias y que hallo cierto resabio de poesía en decirte que esta mañana quería lanzarme por la borda y abandonarme en el camión. De ello resultaría que trajeras a colación las aves y que yo dijera que los seres humanos no somos más que bípedos implumes, como dijo Platón, pero no hacer la cita y que te pienses que soy todo un filósofo dialéctico. Podrías mencionar todo ese asunto del reciclaje que a mí me parece enojoso y después mencionar las ambulancias y que me duelen las cuencas de los ojos (el cómo obtuviste esa información deberá permanecer como Gran Misterio, lo mismo que la técnica para sembrar piñas). Muero de hambre y a ti se te ocurre que es buena idea mentir y llegar tardísimo (tardísimo con hambre pueden ser dos minutos) y me dan ganas de increparte por tu falta de cortesía y dirás que me dijiste que bajara y que había cosas para hacer y yo responderé: olvidas, comme d'habitude, que me da penísima estar en una casa que no es mía y que me cohibe pedir prestada cualquier estufa. Pero pagarás, comme d'habitude y te haré más bromas pesadas que no puedas aguantar, sólo para probar que no he perdido práctica y que seguirás de necia negándote a considerarme lo que realmente soy, que es lo mismo que detestarme. Ya sé, te obligaré a que leas monografías de arte, de esas que se emperran en descifrar los símbolos de los cuadros sin saber que eso es una estupidez o sabiéndolo pero haciéndolo por puro esnobismo, como esa deliciosa sobre el Gran Masturbador de Dalí que decía que las largas pestañas multicolores del cuadro representaban las esperanzas que Dalí tenía en el futuro y yo cagado de risa porque jamás se me habría ocurrido que eran pestañas, se me figuraba que eran plumitas. Qué fastidio, en verdad tengo hambre.

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