viernes, 8 de enero de 2010

Cartita llena de sentimiento de un ex-novio ardido a una ex-novia que se tira a la humanidad.

No me vengas con esa mamada de que no te importa la imagen, que la estética te importa un pito, que tu cuerpo es sólo un envase. No te creo para nada, la mentira en tu boca siempre es un adorno ostentoso. Y si lo dices en serio, reponde entonces: ¿por qué usas esa ropa? Si no te importa la estética, ¿por qué aprietas tanto tus carnes fofas en un intento malogrado de que no se te vea la lonja? Tampoco es comodidad, no imagino lo que duele la presión ni el pedo de circulación que vas a tener con el tiempo y no creo que esa ropa te guste ni que la uses porque quieres hacer lo que te de la gana o que no quieras hacer "gastos superfluos" (que el dinero no te falta). Te importa cómo te ves, claro que te importa, te gusta que los hombres te verdeen, enseñas tus piernas con celulitis y caminas como puta, regodeándote, sintiéndote híper deseada aunque a mí me causas náusea. Arguyes (¡arguyes!, qué sarta de imbecilidades dices) que no te importa lo que pienso, que te vale madres lo que digo. Pues guácala. Aunque aún queda algo: el resentimiento tibio, burdo, estúpido...

2 comentarios:

  1. ¿O_O? ¿Nunca te han mandado una destas? Son la onda, además yo soy muy dado a hacerlas. Pero este es un cuentito :D

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