lunes, 18 de mayo de 2009

Hablo de primeros y segundos, de colibríes, de osos polares, de jarras rotas, de maravillas naturales, de egipcios y mexicas, de universos paralelos, de libros, de música. Todo es mentira, una serie de preguntas descabelladas que no llevan a ningún lado (quizá ese sea su encanto). Hablo de todo como si "todo" existiera y trato de imaginar "nada" pero no puedo, a lo más imagino un cuarto blanquísimo. Se jode al cabo de un segundo, el cuarto empieza a llenarse de manchas, de rayas, de arriba y abajo, de adelante y atrás, de colores estridentes (y me remite a el capítulo de Turunturún La Pantera Rosa eeeeen: Rosa psicodélico). De algún modo es triste, triste la mañana en que mi estupidez sale a pasear y deseo quedarme abajo de la regadera, aterido de frío. Lo único que le creo a Nietzche es que sin la música el mundo sería un error, o como sea que lo haya dicho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario