Llegamos cuando había más gente y mi mamá me dejó manejar el carrito a condición de que no jugara y no hiciera estropicios. Le iba echando cosas, miraba muy atentamente en las etiquetas y movía la cabeza. Pasamos por el pasillo de los cereales y a mi se me hacía agua la boca. Le pedí a mi mamá unos Corn Pops pero dijo que no llevaba dinero.
- Aaaah- dije desilusionado. Había más niños manejando carritos y yo los veía y me parecían bobos. Pasamos por la sección de quesos y yoghurts y leches (¡puaj!) y le pedí queso y me dio de los pedacitos que hay en las charolas. Le pregunté si iba a comprar alguno y me dijo que no. Me quedé mordiendo el palillo con el que me había dado el queso. Saben ricos esos palitos, igual que los de paletas de hielo. A veces me acabo rápido las paletas para poder morder el palito. O el de los elotes. Pero el elote sí lo como despacio porque la piel de los granos se me mete entre los dientes y me fastidia.
- Deja de hacer jum jum- me dijo mi mamá. Es que no le gusta mi peculiar jumjumeo, quien sabe porqué. Es divertido jumjumear cuando se está aburrido porque la gente lo mira a uno como raro y hacen caras y eso es chistoso. Una vez una señora dijo:
- Que ascoooo- pero no supe porqué y mi mamá le dio la espalda. Señora pendeja. Luego pasamos a la parte donde hay montones de jamones y carnes y esas cosas. Siempre me han dado ganas de darle una mordidísima a un jamón completo, sin que esté rebanado porque así no tiene chiste. Yo digo tener un jamonzote completo e hincarle el diente muy sabroso. Mi mamá nunca ha querido comprar un jamonzote. Me gusta acompañarla aunque siempre se queja que no me estoy quieto, que la estorbo y que ya no me va a traer. Pero no es cierto porque el otro día que venía se hizo tonta hasta que le dije:
- ¡Te acompaño!- y dijo que bueno y la acompañé y no se quejó porque además yo me estuve muy quieto mirando el techo. No lo había visto antes, es muy blanco y hay montones de tubos y tiene muchas muchas rayitas que contar. Caminamos poquito y ella hablaba con las dependientas del pan y yo miraba a los otros niños que eran torpes y no sabían manejar sus carritos. Porque yo sí que soy un conductor "excelso" como dice mi papá. Tengo una habilidad especial para eso. Si hubiera carreras de carritos de super mercado yo sería el "campeón indiscutible" como dice mi papá. Pero no hay carreras de eso. Uno de los niños me hacía caras, sacaba la lengua y se jalaba los cachetes. Que niño más antipático, ni siquiera agarraba bien el carrito. Había otra señora que tenía un bebé en su carrito y que le pellizcaba los cachetes al bebé que lloriqueaba cada que lo hacía. La señora tenía muy pintada la cara, los labios rojos rojos y el pelo amarillo. Con el niño antipático venía una niña de colitas que no prestaba atención al niño antipático y que echaba de vez en cuando alguna cosa en el carrito. En el siguiente pasillo, el de las latas, había otro niño con un carrito. Teniá lentes y una playera a rayas, muy simpático, pero tampoco agarraba bien el carrito y ponía el pie arriba y se le iba para atrás y se le cayó algo y su mamá lo regañó. Había mucha gente, muchos carritos y mucho ruido de las llantitas y el sonido de las cosas cayendo en las canastas de metal. Ese sonido me gusta y también el de cuando giras en un pasillo. Hago los ruidos de un carro y a veces de una nave espacial, pero sólo en las ocasiones especiales. Ffffffsshhhhhh brrrrrrooooommmm ffffffffffpuujjjjjjj rrrrrrrrraaaaunnnnn y a veces hago cataplás por el gusto de hacerle aunque mi hermana diga que las naves espaciales no hacen ese ruido. Ella nunca ha visto una así que no sabe. Mi mamá me dijo:
- Bueno, ya vamos a la caja- ese es mi trayecto favorito porque lo puedo hacer más rápido y la espero en las cajas. Cuando ya me iba vi que el niño antipático me miraba y hacía como a una moto: brrroooommm brrooooommm. Pero que estúpido, si esta vez eran naves espaciales. El niño de lentes me sonrió y la niña que iba con el antipático me miró. Fiiiiiiiiicchhhuuuummmm bbbbbbbrrrrrrjjjjj ¡enciendan los motores! ¡Todos a las cabinas de gravedad! Ffffffffssssshhhhhhh ¡Active los sensores! ¡Prepáranse a despegar! Brrrrrroooooommmm. Campo de gravedad activada, señor. Muy bien teniente, de la orden de ponernos en órbita. A la orden, mi capitán. Paso los cereales a toda velocidad, tratando de no chocar con la demás gente que me mira asustada y se quita gritando. No hay tiempo de mirar atrás, no escucho a mi mamá. Fffffppppjjjjjj. ¡Aumente la velocidad en las turbinas de propulsión a chorro! ¡Cierren la escotilla y pierdan peso! ¡Hay que liberar la nave! Ffffffsssshhhhhhh ¡Más velocidad! Ya pasé los corn pops y me dirijo con los cuatro motores encendidos a la meta. Hay gritos y unos polis no saben que hacer. Brrrrroooooooommmmmm, el rugido de cuatro motores de propulsión a chorro que queman toneladas de combustible por segundo. ¡Capitán, nos acercamos a la meta! Y muerdo mi palillo aún más fuerte. Chhhhaaaaassss, escucho en el pasillo de a lado. Uno menos, el antipático. Escucho las cajas caer. Más gritos, la multitud aclama. ¡Eeeeeehhh! ¡Vivaaaaaa! Estamos en la recta final. ¡Aceleren esos motoreeees! Volteo enseguida para ver. Soy el primero en salir, por supuesto, soy el campeón indiscutible de las carreras con carritos de super mercado. Wiiiiiiiii. Levanté los brazos en una clarísima muestra de victoria y solté el carrito que fue a estrellarse con una montaña de sabritas. Chhhaaasss traaaaasss rataplaaaaassss. Afuera llovía y de todos modos, aunque soy el campeón indiscutible, pensaba en que mi mamá se enojaría mucho y no me llevaría más con ella. Y era triste. Las gotas azotaban en las ventanas y la gente corría.
- Aaaah- dije desilusionado. Había más niños manejando carritos y yo los veía y me parecían bobos. Pasamos por la sección de quesos y yoghurts y leches (¡puaj!) y le pedí queso y me dio de los pedacitos que hay en las charolas. Le pregunté si iba a comprar alguno y me dijo que no. Me quedé mordiendo el palillo con el que me había dado el queso. Saben ricos esos palitos, igual que los de paletas de hielo. A veces me acabo rápido las paletas para poder morder el palito. O el de los elotes. Pero el elote sí lo como despacio porque la piel de los granos se me mete entre los dientes y me fastidia.
- Deja de hacer jum jum- me dijo mi mamá. Es que no le gusta mi peculiar jumjumeo, quien sabe porqué. Es divertido jumjumear cuando se está aburrido porque la gente lo mira a uno como raro y hacen caras y eso es chistoso. Una vez una señora dijo:
- Que ascoooo- pero no supe porqué y mi mamá le dio la espalda. Señora pendeja. Luego pasamos a la parte donde hay montones de jamones y carnes y esas cosas. Siempre me han dado ganas de darle una mordidísima a un jamón completo, sin que esté rebanado porque así no tiene chiste. Yo digo tener un jamonzote completo e hincarle el diente muy sabroso. Mi mamá nunca ha querido comprar un jamonzote. Me gusta acompañarla aunque siempre se queja que no me estoy quieto, que la estorbo y que ya no me va a traer. Pero no es cierto porque el otro día que venía se hizo tonta hasta que le dije:
- ¡Te acompaño!- y dijo que bueno y la acompañé y no se quejó porque además yo me estuve muy quieto mirando el techo. No lo había visto antes, es muy blanco y hay montones de tubos y tiene muchas muchas rayitas que contar. Caminamos poquito y ella hablaba con las dependientas del pan y yo miraba a los otros niños que eran torpes y no sabían manejar sus carritos. Porque yo sí que soy un conductor "excelso" como dice mi papá. Tengo una habilidad especial para eso. Si hubiera carreras de carritos de super mercado yo sería el "campeón indiscutible" como dice mi papá. Pero no hay carreras de eso. Uno de los niños me hacía caras, sacaba la lengua y se jalaba los cachetes. Que niño más antipático, ni siquiera agarraba bien el carrito. Había otra señora que tenía un bebé en su carrito y que le pellizcaba los cachetes al bebé que lloriqueaba cada que lo hacía. La señora tenía muy pintada la cara, los labios rojos rojos y el pelo amarillo. Con el niño antipático venía una niña de colitas que no prestaba atención al niño antipático y que echaba de vez en cuando alguna cosa en el carrito. En el siguiente pasillo, el de las latas, había otro niño con un carrito. Teniá lentes y una playera a rayas, muy simpático, pero tampoco agarraba bien el carrito y ponía el pie arriba y se le iba para atrás y se le cayó algo y su mamá lo regañó. Había mucha gente, muchos carritos y mucho ruido de las llantitas y el sonido de las cosas cayendo en las canastas de metal. Ese sonido me gusta y también el de cuando giras en un pasillo. Hago los ruidos de un carro y a veces de una nave espacial, pero sólo en las ocasiones especiales. Ffffffsshhhhhh brrrrrrooooommmm ffffffffffpuujjjjjjj rrrrrrrrraaaaunnnnn y a veces hago cataplás por el gusto de hacerle aunque mi hermana diga que las naves espaciales no hacen ese ruido. Ella nunca ha visto una así que no sabe. Mi mamá me dijo:
- Bueno, ya vamos a la caja- ese es mi trayecto favorito porque lo puedo hacer más rápido y la espero en las cajas. Cuando ya me iba vi que el niño antipático me miraba y hacía como a una moto: brrroooommm brrooooommm. Pero que estúpido, si esta vez eran naves espaciales. El niño de lentes me sonrió y la niña que iba con el antipático me miró. Fiiiiiiiiicchhhuuuummmm bbbbbbbrrrrrrjjjjj ¡enciendan los motores! ¡Todos a las cabinas de gravedad! Ffffffffssssshhhhhhh ¡Active los sensores! ¡Prepáranse a despegar! Brrrrrroooooommmm. Campo de gravedad activada, señor. Muy bien teniente, de la orden de ponernos en órbita. A la orden, mi capitán. Paso los cereales a toda velocidad, tratando de no chocar con la demás gente que me mira asustada y se quita gritando. No hay tiempo de mirar atrás, no escucho a mi mamá. Fffffppppjjjjjj. ¡Aumente la velocidad en las turbinas de propulsión a chorro! ¡Cierren la escotilla y pierdan peso! ¡Hay que liberar la nave! Ffffffsssshhhhhhh ¡Más velocidad! Ya pasé los corn pops y me dirijo con los cuatro motores encendidos a la meta. Hay gritos y unos polis no saben que hacer. Brrrrroooooooommmmmm, el rugido de cuatro motores de propulsión a chorro que queman toneladas de combustible por segundo. ¡Capitán, nos acercamos a la meta! Y muerdo mi palillo aún más fuerte. Chhhhaaaaassss, escucho en el pasillo de a lado. Uno menos, el antipático. Escucho las cajas caer. Más gritos, la multitud aclama. ¡Eeeeeehhh! ¡Vivaaaaaa! Estamos en la recta final. ¡Aceleren esos motoreeees! Volteo enseguida para ver. Soy el primero en salir, por supuesto, soy el campeón indiscutible de las carreras con carritos de super mercado. Wiiiiiiiii. Levanté los brazos en una clarísima muestra de victoria y solté el carrito que fue a estrellarse con una montaña de sabritas. Chhhaaasss traaaaasss rataplaaaaassss. Afuera llovía y de todos modos, aunque soy el campeón indiscutible, pensaba en que mi mamá se enojaría mucho y no me llevaría más con ella. Y era triste. Las gotas azotaban en las ventanas y la gente corría.
Cada dia que pasa me doy cuenta que te no me equivoco en quererte cada dia mas.
ResponderEliminarTE QUIERO!!!
CON TODO MI CORAZON!!!
Me reiría, pero en verdad me da más tristeza. Qué carajo.
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