miércoles, 11 de agosto de 2010

Mira en tu buzón...

Murmuró algo acerca de la guerra desatándose o Es La Guerra. Al parecer porque el viento se había violentado o porque el viento atacó fiero los portales de las casas. Hay cosas, es de suponerse, que no pueden ser dichas o que pueden decirse de maneras infinitas, que al caso da lo mismo. Es decir que hay ciertas cosas para las que no existe denominación porque habría que elegir una y sólo una. ¿Llamarías tú "silencio" al vaso roto que desangró al suicida? ¿"Maraca" a ese objeto que se sostiene sobre tus hombros? Lo peor vendrá después, cuando empieces a nominalizar los borbotones de ira que salen de tu pecho o la ternura que escapa de tu boca. Aunque tal vez exagero. ¿Cómo llamarás a los niños del "Amor de tu Vida"? ¿Hijos? ¿Sobrinos? ¿Amantes? Pongamos entonces que tu cuerpo se abre como un loto. ¿Medirás el tiempo? ¿Nombrarás a los segundos, cada uno, transcurriendo? Apuesto a que te entristecería eso y que terminarás por llamarte Margarita o Amaranta. O cualquier nombre que se te ocurra.

Al principio no podía articular los horrores que eran común mercancia en su ________ porque pensó que verbalizarlos provocaría su "convocación", que se aparecerían con sus enormes figuras sedosas, negras, como enormes aves surcando un cielo rojo. Un rojo ________. O que volvería a la tierra, al continuo fastidio de respirar el mismo aire, a inhalar el mismo oxígeno. Se puso a pensar en que nadie elige con que veneno se mata. Una larga hilera de botecitos en un largo estante de madera. La tienda está cerrada. Venga y agarre, que son baratos. ¿Has pensado que no podemos decidir si pensar o no? Me voy a clases.

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