El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
miércoles, 2 de septiembre de 2009
El primero.
¿Cómo empezaba? Ah sí. Debería callarme y me callo de vez en cuando, pero de ordinario soy un papagayo de plumas azules que hace un chingo de ruido sin que por ello diga nada. Por eso no debo andar escribiendo cuando estoy feliz. Pienso que aceptar que se es feliz cuesta mucho más que decir que se es infeliz porque implica un reconocimiento de que las cosas están bien y al parecer tenemos la necesidad de que las cosas estén mal para así poder perseguir eternamente la idea de "mejor". Aunque todo eso suena a sofisma mierdero. También se puede ser feliz sabiendo que las cosas están torcidas y que pueden mejorar y etece. Porque todo puede mejorar, siempre, y quizá eso sea una de las cargas peores, la más terrible: la puta perfección. Decía Charles Schulz que no hay carga más pesada que la del potencial y en su caricatura Snoopy estaba cargando su casita roja. Luego está esa idea absurda y deliciosa de la suerte, del giro de las cosas de manera imprevista, inaudita. Se está pendiente de ella y no puede negarse, hay cosas que suceden sin que podamos controlarlas y quizá eso es lo que hace a la suerte tan atractiva y sea motivo de tanta envidia, como si un tipo "suertudo" obtuviera algo no por esfuerzo ni nada, si no simplemente porque así pasa, porque tiene suerte. Y al resto que se lo cargue la chingada. Por ejemplo la lotería: se juega siempre con el ansia de ganar sin hacer nada, sólo se compra un cachito o un billete o como sea que le llamen a esas cosas. Y si se estuvo a punto de ganar quiere decir que hay que empujar a la suerte un poco más y se compra nuevamente un cachito o un billete o como sea que le llamen a esas cosas, y aún más: se compra en mayor cantidad para aumentar las posibilidades. Estadísticamente las posibilidades son mayores, minimamente, pero sí aumentan. Pero, ohhh Dios mío, que por favor no se saque algo grande algún conocido, porque entonces sí que se lo cargó la chingada. Se va a ganar el rencor, el odio, el desprecio y la burla de todo mundo. Los que van a decirle que lo felicitan (la mayoría por lo menos, supongo que habrá uno que otro que sí lo diga de a deveras) sólo quieren verlo para cerciorarse de que es cierto y poder odiarlo más a gusto o para ver qué pueden sacar. Las cadenas de sucesos... todo es una pavada, un jaleo divertido que termina por acabarse.
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