El olvido es el engaño más cruel.
-No me digas mentiras, me duele.
-Te digo que es cierto. Ni siquiera importa, ya sabes, es sólo eso.
Ella lo mira severa y se muerde el labio. Él se rasca la nariz.
-No es sólo eso. Quiero ir, ven conmigo.
-Jjjmmm, no me dan ganas. Además seguro va a estar aburrido.
-¡Que no! - no sabe cómo decirle que quiere ir ni porqué quiere ir. Él la mira inexpresivo.
-Ya ya, no te pongas así. Vamos un rato si quieres.
-Ahora no quiero ir -pero de repente recuerda algo y se pone misteriosamente contenta y sigue: -sí sí sí, vamos vamos.
-Bueno.
-Pero primero júrame que no es cierto.
-Uno no debe andar jurando el nombre de Dios en vano.
-No me lo jures por Dios, júramelo por mí. Que me parta un rayo.
-Es cierto, te lo juro por ti -y ella espera el rayo, pero no pasa nada. Se enfada.
-Entonces no vamos a ningún lado, nos quedamos aquí.
-Para qué -dice él, asustado- Si quieres ir mejor vamos. Ándale, ponte tu abrigo.
-Que nos quedamos, dije.
-Ya valió madre, piensa él mientras va al baño. Se lava la cara con cuidado, muy despacio y trata de imaginar el rostro por si lo confundió y trata con todas sus ganas de distorsionar la imagen, pero no, es clarísimo que era ella. Se le antoja por un momento mentir y decirle: "tenías razón, no era cierto, la confundí". Jjjmmm, ya metió la pata, no hay manera de remediarlo. ¿Por qué habrá soñado con ella y, más aún, por qué soñó que la besaba?
-Por que la quieres y no me lo quieres decir - dijo ella cuando él soltó el comentario sin saber.
-Jajaja, cómo se te ocurre- y ella puso su cara de Seriedad Total y lo repitió: "la quieres a ella y no me lo quieres decir". Ahora no hay manera de que cambie de opinión. El agua sale de la llave y hace un ruido que siempre le ha gustado y el baño es muy blanco y lo deslumbra cuando abre los ojos y mira los mosaicos de curioso diseño (elegante, diría ella) y mira el lavabo, las gotas salpicando sus manos y escurriendo. El espejo está manchado y le devuelve una imagen hastiada. "Si la quisiera no estaría con ella" piensa necio. Pero no sabe, no importa tanto que ella se enoje y que se haga sus ideas si no que no consiga atrapar el significado del sueño, de sortear la pregunta sin tropezar y dar en el suelo. Qué analogía más idiota, piensa y se acomoda la corbata y exhala fuerte.
-Vámonos, estoy listo.
-No quiero ir.
-Vámonos.
La besa en la frente y ella toma su abrigo y le dice:
-Espera, olvidé las llaves.
Él la espera en la puerta semi abierta y mira las luces de la ciudad. Pfff. ¿Por qué chingados habré soñado que la besaba? Ella tintinea las llaves. Qué importa.
-No me digas mentiras, me duele.
-Te digo que es cierto. Ni siquiera importa, ya sabes, es sólo eso.
Ella lo mira severa y se muerde el labio. Él se rasca la nariz.
-No es sólo eso. Quiero ir, ven conmigo.
-Jjjmmm, no me dan ganas. Además seguro va a estar aburrido.
-¡Que no! - no sabe cómo decirle que quiere ir ni porqué quiere ir. Él la mira inexpresivo.
-Ya ya, no te pongas así. Vamos un rato si quieres.
-Ahora no quiero ir -pero de repente recuerda algo y se pone misteriosamente contenta y sigue: -sí sí sí, vamos vamos.
-Bueno.
-Pero primero júrame que no es cierto.
-Uno no debe andar jurando el nombre de Dios en vano.
-No me lo jures por Dios, júramelo por mí. Que me parta un rayo.
-Es cierto, te lo juro por ti -y ella espera el rayo, pero no pasa nada. Se enfada.
-Entonces no vamos a ningún lado, nos quedamos aquí.
-Para qué -dice él, asustado- Si quieres ir mejor vamos. Ándale, ponte tu abrigo.
-Que nos quedamos, dije.
-Ya valió madre, piensa él mientras va al baño. Se lava la cara con cuidado, muy despacio y trata de imaginar el rostro por si lo confundió y trata con todas sus ganas de distorsionar la imagen, pero no, es clarísimo que era ella. Se le antoja por un momento mentir y decirle: "tenías razón, no era cierto, la confundí". Jjjmmm, ya metió la pata, no hay manera de remediarlo. ¿Por qué habrá soñado con ella y, más aún, por qué soñó que la besaba?
-Por que la quieres y no me lo quieres decir - dijo ella cuando él soltó el comentario sin saber.
-Jajaja, cómo se te ocurre- y ella puso su cara de Seriedad Total y lo repitió: "la quieres a ella y no me lo quieres decir". Ahora no hay manera de que cambie de opinión. El agua sale de la llave y hace un ruido que siempre le ha gustado y el baño es muy blanco y lo deslumbra cuando abre los ojos y mira los mosaicos de curioso diseño (elegante, diría ella) y mira el lavabo, las gotas salpicando sus manos y escurriendo. El espejo está manchado y le devuelve una imagen hastiada. "Si la quisiera no estaría con ella" piensa necio. Pero no sabe, no importa tanto que ella se enoje y que se haga sus ideas si no que no consiga atrapar el significado del sueño, de sortear la pregunta sin tropezar y dar en el suelo. Qué analogía más idiota, piensa y se acomoda la corbata y exhala fuerte.
-Vámonos, estoy listo.
-No quiero ir.
-Vámonos.
La besa en la frente y ella toma su abrigo y le dice:
-Espera, olvidé las llaves.
Él la espera en la puerta semi abierta y mira las luces de la ciudad. Pfff. ¿Por qué chingados habré soñado que la besaba? Ella tintinea las llaves. Qué importa.
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