Y de como, hastiado de tanta contradicción, decide por fin acercarse y decirle: oye, niña, quiero que me beses en la boca. Y de como la niña, en un ataque de locura transitoria, lo besa en la boca y en otro ataque de locura transitoria le muerde tan duro el labio que se lo hace sangrar y el sonido es como de cuando muerdes una uva verde y la piel se rasga. Esto nos lleva, sin ninguna opción de que se acabe, a la parte en la que miraban tele sin mirar nada en realidad. Él miraba la ventana distraido, y ella se acomodaba la almohada y le dijo: "Ya te creció el cabello" y miró al techo mientras que el narrador de la tele, con voz muy sensual, decía que los hoyos negros son esenciales en la evolución del universo...
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