Me quedé dormido en la cama de la derecha, la misma cama que es un ente vivo y transformable (mentira, sueño que estoy contigo), que un día es una superficie plana y otro (algo se traga al sol todas las noches, ¿no sabías?) es una auténtica Sierra Madre con sus montañitas y pendientes. La señora de los chicharrones y semillas ve series de anime conmigo. No no, qué digo, es mi amigo (Tito) y a veces me pongo los audífonos y no escucho nada, ¿será que me duele la cabeza? Hasta imagino que la sábana te extraña (¿o es que me duelen los ojos? Los tengo bien rojos). Sí, la historia se trata de que Dios se enojó y entonces pruuum, guerra y resplandor, bombas y cuerpos desperdigados (cuerpos solitarios, tristemente olvidados por los zopilotes). Creo que sí es la señora de los chich... ah la merga. Por la puerta acaba de entrar una sombra... pegajosa. Guac, viene deshaciéndose y a punto está de llegar a esta cama-Mystique... no lo logra. Una pena, se derritió demasiado pronto como para que me escame de a de veras. Ahora parece una caca en el suelo. ¡A la mergaaa! Es un ejército de sombras chicle derritiéndose. Entran una por una, formadas. Pienso en baldes de agua nulificándolas. Ppff, ha pasado la alucinación. Pero vienen más. Las espero escuchando a Sabina, removiendo las cosas de la cama (ahorita es la nube voladora) y alisando inútilmente las arrugas de la sábana, la misma que yo insisto te extraña. Ya veo las siniestras figuras escalando la baranda. Oh cielos, esto será un gran charco de seres imaginarios. Los compadezco y aún así el terror de a poco va subiendo a mi boca entreabierta. Quiero estar a tu vera, atino a suplicarle a tu cuerpo lejanísimo. Mis piernas tiemblan (¿será un terremoto?), el aislamiento me está poniendo loco. Todavía no termina, el astro rey se demora en su infinita sabiduría. Qué tranquilidad, qué parálisis para mi corazón. Chum, esto ya tiene demasiada rima. Girémosle. Ah sí, estaba yo... ¿dóndestaba? Carajo, me olvido tan pronto. No me quedan mostros para darte; además no me lo crees, piensas que lo invento. Vete a la mierda, entonces. ¿Exposciones de arte? De qué arte... desearte, querrás decir. Con patética precisión: boca, senos, nalgas, sexo. Duuu, qué aburridito. Masturbación, chaqueta, paja, auto amor, onanismo, oligofrenia, jalársela, hacerse justicia por propia mano. Nel, la justicia no existe, si no estarías retorciéndote en mi dolor, revolviéndote en dantesco infierno (como yo ahorita). Por jugar con mis pocos sentimientos. Venganza, cruel y agridulce venganza. Como el pollo chino. Hoy me dio mucho miedo morir, canté la de Farawell my black baloon. Te imaginé rígida, ocupada en representar a la perfección un rigor mortis maquillado. No me dio miedo eso, a lo más tristeza, mucha tristeza. Quise desangrarme y que me comieras en sabrosa morcilla con tortillas y salsa roja. Sin limón, por favor. Pero si es una limonada, joven. Y a usté qué le importa. A mí me importas, qué fastidio. Alivio para esta inquietud. Alivio.
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