Mi mamá dice que soy especial y que reconvenir a la gente es cosa fea. Yo digo que no a ambas cosas aunque lo de reconvenir (resabio que me queda de mi vocación de sacerdote) lo reconsidero. No sé bien a bien qué debo hacer. Tal vez dedicarte las Cosas en un gesto idiota porque sé que no lo entenderás. Porque no te importa más que nada. No te importa ni te importará, vives dentro de un cascarón. O podríamos partir del supuesto de que no hay nada que llene este vacío, nada para calmar la ansiedad ni las ganas premurosas de vivir. Empezaré por dejar de lamentarme por las vidas que no he vivido y luego observaré el lento morir de tus manos como aves, de mis miles de amigos imaginarios. Me comeré a todos tus muertos. Todos tus muertos todos tus muertos.
¿No quieres una sopa? De arroz, de fideos, de ideas descabelladas. Ay, niña, una sopa de supuestos. Ya sé. Te lanzaré notas como balas, montones de malditos mensajes sellados en aviones de papel. Soy más rápido, más fuerte, más inteligente. No sé qué más decirte.
¿No quieres una sopa? De arroz, de fideos, de ideas descabelladas. Ay, niña, una sopa de supuestos. Ya sé. Te lanzaré notas como balas, montones de malditos mensajes sellados en aviones de papel. Soy más rápido, más fuerte, más inteligente. No sé qué más decirte.
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