domingo, 26 de septiembre de 2010

Sé Lest

Soy tu fans número uno aunque no me lo creas ni en cien años. Te sigo a todas partes, congresos, tertulias, conferencias, ponencias, simpósiums, charlas de café, lecturas públicas. Me das mucha tristeza, esa es una de las razones. Otra es que no tengo mucho que hacer. La escuela es aburrida, se la pasan hablando de las mismas idioteces todo el tiempo, intentando hacer entrar lo que sienten en pesadas estructuras, lineamientos insalubres y conceptos aplastantes. Asi que dispongo de largas horas que matar, mucho ocio qué entretener y muchas reliquias qué guardar. Lo hago porque tengo un espíritu altruista y porque alguien tiene qué hacerlo, ¿no? Me disgusta la gente remilgosa que no puede pronunciarse en favor o en contra. Yo estoy decididamente en tu contra. Hay algo en ti que encuentro repulsivo; sin embargo no puedo imaginar el paso áspero de los días encerrado en un cuarto sin ti. Estoy encadenado como esclavo negro, pues. Una cosa más triste que tú. Más odiosamente triste. Pero aunque esto te suene a queja, no lo es. Es un reconocimiento. O una piedra, como lo quieras ver. Una piedra a los que te asesinamos sin misericordia. Tal vez prefieras nuestro llanto, nuestra desesperación para consumirla lentamente en tu horno eterno de desgracias y vicisitudes o nuestro aliento. No sé, rara vez entiendo qué quieres de mí. Eres como una puta, una bella puta. Te entrega uno su sudor y tú a cambio te llevas el dinero. No está bien hacer eso, ¿sabes? Es inmoral, altamente inmoral. Indecente, barbárico. Pero supongo que tú te sentirás muy a gusto con eso. Así debe ser, así debe ser.

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