jueves, 29 de julio de 2010

¿Serán los dioses ocultos o serás tuu uu uu uuuuu?

Para Adriana.
Recientemente se publicó un estudio de un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, liderado por el Dr. Juan José Ojeda, reconocido sociólogo. Los resultados de la investigación se dieron a conocer en sendas conferencias de pobrísima asistencia y en revistas especializadas en que la crítica se mostró severa y el público desinteresado. Sin embargo, quiero hablar sobre ella y hacerle el debido reconocimiento puesto que la investigación es muy interesante y sorprendente. Al principio, el objetivo primordial de los investigadores era hacer una lista sobre demonología México-prehispánica. Algunos intentos ya se habían hecho, el estudioso católico Fray Francisco de Pierre, en el siglo XVII fue el primero, pero muy titubeantes y habían tenido conclusiones dudosas y no bien documentadas. Sobra decir que la gran mayoría de demonios que formaban parte del pandemonio mexicano eran dioses prehispánicos reducidos a esa condición cortesía de la graciosa intervención católica como parte del proceso evangelizador.

Lo que era un simple estudio demonológico pronto se convirtió, por inercia, dicen los autores, en una nueva investigación referente a un interesante cambio registrado en el país en cuanto a la concepción teística. Al parecer, como parte de los cambios sociales y culturales, emerge en México una nueva cosmovisión. Se discutió mucho al principio sobre si la muerte mexicana debía ser o no ingresada en el estudio y fue a partir de las pesquisas realizadas entre la población que se decantaron por el enfoque recién descubierto. Al final la muerte que gravara Posadas se incluyó como "Deidad Menor". En lo que respecta a la "Santísima Muerte", los investigadores no se molestaron en incluirla. Sobre la investigación per se no quiero explayarme, apenas mencionarla, porque considero importante que el lector la siga por sí mismo. La pueden encontrar en la página de la Universidad www.investigacionesuam/ojedademono/deptoinv.mx

Enumerar los diversos y vastos resultados de esta investigación sería muy tedioso y no quiero abusar de la paciencia del lector, por lo que enlisto algunos de los descubrimientos más significativos e intrigantes en mi opinión. La investigación se titula “Los Nuevos Dioses” y se refiere a una nueva generación de Dioses que salen del imaginario popular. Se nombra una miríada de deidades desconocidas en el espacio académico y religioso, que sin embargo tiene un impacto social en las clases populares, y aún en las altas, muy particular. Se habla de una nueva teogonía, sobre la que no hablaré aquí, y de una desconcertante visión de un mundo plagado de seres extraños que habitan en todos los rincones del país. “Los Nuevos Dioses” son clasificados en varias categorías, de las que mencionaré algunas. “Nuevos Antiguos Dioses”, “Deidades Novísimas”, “Dioses extraídos de la cotidianidad”, “Deidades derivadas del cristianismo”, “Dioses imperceptibles”, “Nuevos Dioses Urbanos”, “Dioses imaginarios”, “Dioses rescatados del desuso”, “Deidades en evolución”, etc. A continuación enlisto a los 15 dioses que son para mí más interesantes y sorprendentes:

1.- El Dios Dinero. Este dios pertenece a dos categorías “Nuevos Antiguos Dioses” y “Dioses imperceptibles”. Algunas cosas curiosas sobre éste son que tiene una iconografía propia (representada por una enorme moneda de oro con una efigie de un efebo de dorados cabellos) y que su culto está tan extendido que existe en todas las civilizaciones; tan es así que los investigadores descubrieron que a los pueblos que carecieron de él no se les considera civilizados. Se supone entonces que es un signo de civilidad. Presidiría el panteón completo de las categorías en que está incluido.

2.- El Dios de la prisa. De éste hay imágenes en veladoras que muestran a un Hermes subiendo a un camión. Pertenece a los “Nuevos Dioses Urbanos”.

3.- El Dios de los Semáforos. Éste es de mis favoritos. Si se está en su gracia, se encuentra con puros verdes. Muy socorrido por los por los choferes de las rutas y oficinistas después del trabajo. De “Los Nuevos Dioses Urbanos”.

4.- Dios de los asesinatos. A éste se le hacen ruegos para no ser víctima de la nueva guerra contra la población que han iniciado los señores de las sillotas. De los “Dioses del Terror”.

5.- Deidades de flora y fauna. Están muy en boga entre los ecologistas. Son muchísimos y rigen la vida de todas las plantas y animales. Se pueden comprar altares en las tiendas de mascotas. En la categoría de “Nuevos Antiguos Dioses”.

6.- Dios de los políticos. Éste es tan divertido que se incluyó en una categoría llamada precisamente así, “Dioses divertidos”.

7.- Dios de los imbéciles. De los “Dioses imperceptibles”. A éste se le considera más ídolo que Dios, aunque no está muy claro el papel que desarrolla. Se le asocia a la Deidad de la Felicidad.

8.- Deidades de los sentimientos. Son muy variados. Se pretendía incluir a algunos escritores, pero no se hizo para evitar envidias y herir susceptibilidades. Pertenecen a los “Nuevos Antiguos Dioses”. Son deidades voluptuosas en forma de volutas.

9.- Dioses de la ciencia. Entre los más controversiales. Suponen la existencia de una ciencia metafísica que acude al auxilio de fuerzas sobre humanas para esclarecer los enredos más oscuros del mundo científico. Los investigadores de la UAM no tuvieron empacho en negar su adhesión a este culto. De los “Dioses imaginarios”.

10.- Dioses de la mañana. Se refiere a un conjunto de dioses que confabulan contra el tiempo en las mañanas, especialmente las nubladas. Se ignora su origen. Están en la categoría de “Deidades Novísimas”.

11.- Dios de las Artes. Es muy antiguo, aunque en la actualidad es el resultado de la mezcla de muchas corrientes. Al parecer se le considera un dios mediocre y agonizante con características de Ave Fénix. De los “Nuevos Antiguos Dioses” y los “Dioses imaginarios”.

12.- Deidad de la Naturaleza. Ésta es una deidad con atributos puramente abstractos. Se le relaciona mucho con la antigua Gaia, aunque en la investigación salió información muy dispersa. Se habla de un “Nuevo Dios de la Naturaleza” con humores volubles y destructivos. Es un Dios “envolvente” en los resultados. Pertenece a las mismas categorías que el Dios de las Artes.

13.- Deidades Esotéricas. Comprenden un vasto grupo que tiene su origen en las culturas antiguas. A pesar de su luz ocultista, son deidades cuyo culto es observado de manera creciente por gran parte de la población. Se pretendió incluir también aquí a los Dioses de las Supersticiones, pero se llegó a la conclusión de que no son iguales, apenas similares en aspectos muy vagos. De los “Dioses rescatados del desuso”.

14.- Dioses Dioses. En este grupo se incluyen a los dioses que se supone son auténticamente dioses. Para esclarecer el punto los investigadores discutieron larga e intensamente. No se halló mejor claridad que ponerlos en la categoría de “Dioses imaginarios”. Las notas explicativas en los resultados son muy extensas y no quiero privar al lector de las sorpresas.

15.- Dioses vengativos. En este apartado, al igual que en el anterior, salió a relucir un dios muy conocido del que se omite el nombre para evitar las demandas legales y para resguardar la seguridad de los investigadores.

Sé bien que la investigación parece tener fallas irremediables, como es el caso especial de la categoría “Dioses imaginarios”, que es una aparente contradicción, cuando no un pleonasmo, pero no estoy dispuesto a discutir este punto porque es agotador y fútil hacerlo. El imaginario popular es el que ha sostenido a la interminable caterva de dioses y deidades (un punto que no se ataca y que a mí me parece fallido es el que los investigadores no hacen una clara distinción entre dios y deidad) y por lo tanto no puede negarse su importancia como reguladores sociales. Sobre su existencia o no existencia, en su carácter ontológico, que es además una de los argumentos de peso del estudio, los investigadores tajaron el asunto diciendo: la vida es sólo un sueño y los sueños sueños son. El concepto de "dios" es tan viejo y tan similar a todas las culturas que los investigadores no creyeron necesario ahondar en el asunto y no mencionan qué se necesita para que un dios sea considerado tal. Es evidente que es muy subjetiva la conclusión, pero también es cierto que ninguna parte del estudio tiene una función prescriptiva, sino completamente descriptiva. Ni los más escépticos podrán negar su utilidad para futuras corrientes en el ámbito de la “Deística dialéctica”.

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