miércoles, 13 de enero de 2010

Pralaram y más pralaram.

Viene a hablar conmigo como si fuera a quitar un lugar que tú solías ocupar para poner en vez tuyo una imagen de cera o un muñequito vudú. Quisiera por una vez tener algo en claro y no pensar en tanta idiotez. Mi pensamiento se desliza suavecito por sobre tu imagen (me pregunto por qué demonios siempre hablaré de imágenes) y me permito la tontera de recrearte. Tendrás que disculpar ese defecto mío de la nostalgia por las cosas que nunca pasaron, por las cosas que prometimos cuando sabíamos que no podríamos cumplirlas, pero que montados en el éter de ese momento se sentían tan bien. Pero lo más seguro es que no tengas que disculparme nada, ahora que no me hablas y que estás tan lejos como Machu Pichu o la nebulosa de Orión, que para el caso da lo mismo. Hay días que me da por querer creer ese anuncio de los discos viejitos, que recordar es vivir, pero yo no puedo, recuerdo y... nada, apenas consigo evocar ciertas cosas y luego pienso que sería tonto vivir en el pasado (aunque jale como una ola). Me suelto a reir y a tratar de descubrir el hilo negro de lo que pasó y caigo en la cuenta de que no hay tal cosa porque no pasó nada. Un perchero donde colgaste tu sombrero de verano, aunque no uses sombreros y haya durado más que un verano. Qué triste y qué risible es.

3 comentarios:

  1. ¿y ahora por que tanto dialectismo embarga tu zonza cabeza?

    ResponderEliminar
  2. Nada de dialectismo, se llaman ocio y feas costumbres. By the way, I sent you a letter to your grandma's address, so if you are not there anymore you may want to go there next Wednesday to pick it up. Saludos y abrazos, atarantadis.

    ResponderEliminar
  3. sigo ahi,....en la discernicion de mi futuro proximo

    ResponderEliminar