El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
viernes, 8 de enero de 2010
Ya nos volveremos a ver las caras...
A veces siento que me estoy volviendo loco. Los síntomas, o los indicios, son vagos y como no soy ni siquiatra ni sicólogo, dudo que pueda determinarlo a ciencia cierta, pero ahora pienso que nada puede ser determinado a ciencia cierta. Me pasan cosas raras. Antes pensaba o imaginaba cosas malas (o que en ese entonces consieraba malas) o "enfermas", como mucha sangre y cuerpos destazados y gente llorando y la imagen ésta de un ser oscuro, como un demonio enorme que dominaba todo el cuadro y sonreía malignamente o imágenes de caos y destrucción, de imaginar miles de guerras o muertes sencillas y eso me causaba cierto placer morboso y creía yo que era un indicio claro de que estaba loco. Pero ahora pienso en eso cada vez menos y me siento más fuera de mi propia órbita. Por ejemplo, ayer me acosté en la cama de mis papás y me quedé como pasmado. No podía moverme y era como si estuviera dormido pero no estaba dormido, estaba conciente de que eso sucedía e intentaba moverme y no podía, quería despertar y no podía y al principio sentí mucha angustia, mucha pesadez, pero luego ya no me importó y llegué a pensar que podía estar muerto. Creo que es eso lo que me tiene frito, que antes solía imaginar las muertes de los demás, de mi familia y amigos y entraba en un estado de angustia superlativa y me sentía perdido y me daban ganas de llorar. Ahora imagino que soy yo el que se muere, lo imagino con frecuencia y pienso: pues es inevitable, ya ni modos y consigo algo de, digamos, solaz, en imaginar que los demás lloran porque me morí y esas estupideces aunque al cabo de unos momentos algo dentro de mí se rebela ante mi pasividad frente a la muerte y todo hace crac, siento como si por dentro fuera yo un andamio o algo así, una estructura alta y delgada y que colapsa para quedar en ruinas y pienso entonces: "I cannot wait to see the day when we are all dead" y me pregunto por qué chingados pensaré en inglés, pero a veces pasa. Difícilmente puedo pensar con claridad en algo concreto, pienso en miles de cosas al mismo tiempo, que viene a ser como no pensar en nada y siento que lo que me rodea, el mundo o la realidad o lo que sea, es algo lejano, que no me sucede a mí, que estoy dentro de un cuerpo que no es mío, que soy un vil y malsano observador, que miro, pero no vivo. Es como si le sucediera a alguien más y yo tuviera que darle cuenta de lo uqe pasa, contarle en las noches "hoy pasó esto y lo otro" o cosas así. Y entonces vuelve la eterna pregunta de quién soy, y me da por pensar que todo se está yendo al carajo sin que nos demos cuenta o que sí nos damos cuenta pero que no nos importa o de repente me asalta la sensación de que no puedo aprehender nada, absolutamente nada, que soy como un perchero en el que colgaste tu sombrero de verano y otras siento que el mundo me entra por ósmosis, como el día que mi mamá me vio sacar la semilla de un aguacate con el cuchillo y dijo que a ella eso le daba mucha pena, que sentía que era como ultrajar o romper algo, casi como faltarle al respeto a la naturaleza y yo sentí que sí, que era ser cruel en exceso aunque el aguacate ya no sienta y pensé entonces en los señores que hacen tortas, que demuestran una habilidad envidiable en el arte de sacar las semillas del aguacate de un solo tajo rápido y preciso aunque hay que admitir que esos señores demuestran una habilidad enviadiable en todo lo que hacen. El chiste es que eso que dijo mi mamá me pareció muy importante, sumamente importante, no sé por qué y el pensamiento me persiguió por días y miraba la cara apenada de mi mama, com si sientiera mucho pesar cuando la semilla salía de cuajo. Es tan simple la cuestión, el quid, como decía la maestra Rosy Guevara y yo lo complico, lo enreveso, le pongo palabras aquí y allá, adorno mi boca pero no digo nada, parloteo incesantemente para caer en la cuenta de que no es importante, que sólo son estupideces y entonces ¡plam!, el verdadero terror: nada es realmente importante. Qué carajos, lo que pasa es que soy demasiado susceptible.
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jajaaj por eso toma logoterapia
ResponderEliminarNel, la logoterapia no sirve para casos leves y mal disimulados de delirios esquizoides o trantorno bipolar. Pero no es mala idea, aunque si me preguntaran que qué voy a hacer yo respondería "nada", con un dejo de ficticio salvajismo.
ResponderEliminarmejor haz el amor.....
ResponderEliminarNooo, a mí la verdá siempre me ha gustado más la guerra, la sangrita y todo eso. Además "el amor" no se puede hacer, en todo caso recrearse o algo así, ¿no? Digo, pero no entremos en cuestiones semánticas dialécticas metafísicas.
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