El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
miércoles, 31 de marzo de 2010
La justicia es implacable.
Ahora mismo hace un chingo de calor, sudo y me recompongo, trato de no pensar en ti. Trato de no pensar en nada y me siento atraído hacia el teclado con una urgencia extraña. Ya no te escribo cuentos, te escribo crónicas en las que busco tu boca y persigo tu cuerpo y te vas a la chingada. O a algún lugar así de feo y vago. Quiero reventarte los días que no vienen, escuchar las cosas que no me dices, hallar la cadencia maltrecha de las palabras que como filosas navajas hienden el espacio y se incrustan en mi piel tan delgada. No quisiera platicarte nada (ayer ensayaban unos tipos de rondalla cerca de donde estaba -planta baja del museo ellos, planta alta yo- y la música de rondalla me da risa al principio, pero luego me encabrona por lo repetitiva y tediosa que es. O reconstruirte mis primeras impresiones en Jalpan, la sensación de perdidez y desasosiego que luego fue reemplazada por el desánimo cuando leí el periódico) y sin embargo siento que necesito tenerte enfrente, barruntar tu presencia cerca, adivinarte en las ondas tibias que flotan en el aire, en las cortinas y en el sonido del agua. O espetarte: no te necesito para nada, vete, ándate a otro lugar, no me importunes, pero por favor procura cuidarte y comer bien. Qué estupidez, ¿no? Procura procurarme amor y alivio, narrar todo preciso, hablar sólo de cosas concretas. Procura mandarme una postal, no escucharme cuando me estoy quedando dormido, que es cuando digo las verdades más negras y vastas de mi interior. Procura vivir hasta que esté contigo. Yo por ahora me conformo con salir bajo la reverberación de este salvaje sol.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario