viernes, 13 de noviembre de 2009

La cera de Ulises.

Haces mal en pensar que sé en dónde has estado. La verdad es que no tengo ni idea y tampoco es que me interese, más bien me da hueva, ya sabes, la reiteración de lo cotidiano y las salidas continuas de cualquier cuadro. De mi visión o como si fueran pinturas renacentistas y de repente tuvieran un gran hoyo en el centro y no uno rasgado sino uno perfectamente delineado, como hecho con las garras de Gatúbela (recuerda la película de Batman en la que Nicholson hace de Guasón y que sale Gatúbela y a ti te encabronó de manera exagerada y nunca me has dicho que es lo que te enerva), y ya no digamos que una fisura grande grande, como un resquebrajar de los huesos cuando comes el tuétano y a tu sobrinito le da asco y te dice canibal. Piensa por ejemplo que es como ser el gato de Chesire: sonríes con una amplitud desmesurada y luego desapareces lentamente, difuminándote despacio en el espacio vacío, otrora lleno de tu presencia. Porque todo iría mejor si no fuera porque llenas hasta los espacios más infinitos con tu sola presencia y por eso cuando te vas es como perder algo, una sensación de sofoco y de terrible soledad. Volviendo a lo del gato de Chesire: de seguro ya se te metió la idea de querer ser el gato. Imagino que te las verás figurillas para pintarte a rayas moradas y lilas o rosas o según la calidad del DVD o la tele en la que veas la película. Sólo para molestarte: el cabello también te lo tendrías que pintar. Aunque siento que te iría mejor el papel de la reina (cruel) de corazones, así toda roja y gritona y mal pedo queriendo que le corten la cabeza a todo mundo. Te iría mejor, si bien tú escogerías a Alicia sólo porque es la principal y porque te gusta ponerte el delantal blanco. Como sea, no insinúes que te espío, no tengo ni el tiempo ni la disposición. Acepto que un par de días investigué entre los amigos que si dónde estabas, que si con quién, pero me canse rápido porque hay que ser muy metódico con ese tipo de cosas y yo no soy un tipo de método sino todo lo contrario: adoro el caos y voltear todo patas 'parriba. Que sí quieres saber de la ida. Pues las calles son un laberinto más o menos indescifrable para mí, ando sin mucho rumbo y los nombres de las calles me dan mucha risa, atravieso las avenidas sin que me importe el color de los semáforos (recuerdo que insistías en que había un dios de los semáforos y te sentías bendecida cuando te tocaban casi puros verdes y me decías y a mi me encantaba tu manera de decir esas tonterias) y una señora que se iba pintando casi me atropella y se asustó un montón y yo tuve que calmarla aunque al principio me haya mentado la madre. Es que la pobrecita se puso pálida y luego me dijo llorando que ya había atropellado a un niño y que por eso la asustaba tanto el asunto de las atropelladas. Ya no miro al cielo tan seguido. Los días que lo he hecho ha estado tan despejado que te sorprenderías, pero aún así no puedo hallar las constelaciones que te decía, las que me enseñó Michel. Traté de leer un mapa celeste (a saber cómo le dirán en la vida real los señores astrónomos porque cuando le pregunté a la dependienta me dijo que no estaba de humor y tuve que explicarle que era una hoja muy grande que traía los dibujos de las constelaciones y dijo aahhh y fue al fondo de la papelería, que era muy chiquita, y me trajo el mapa), pero no pude entender nada de nada y luego intenté con un telescopio y fui a la tiendota a comprar uno, pero no me alcanzó y pues ni modo, de puro coraje me compré en la libreria que queda en el camino de regreso un libro de Cortázar. Aún no lo he acabado y recuerdo que te dije que iba a leerte Rayuela algún día justo porque lo detestas sin siquiera haberlo leido. Me levanto más temprano, me mudé de casa y me tocó cuarto con un balcón que da al mercado, así que ya te imaginarás el lío que me armo en las mañanas. Compraré unas orejeras para sentirme en el polo norte. O unos desos taponcitos que hay en los aviones, lo que sea. Recuerdo por eso la historia de Ulises que se puso cera en los oidos para no escuchar a las sirenas y no mames, cómo le habrá hecho el cabrón, lo intenté y me di una quemada de la chingada. A lo mejor usó de otra cera o, como sugiere Clara, la traducción está mal hecha y usó otra cosa. Ya me harté. No, no lo paso bien sin ti.

2 comentarios:

  1. ....chaz....asi pasa cuando se extraña hasta ahora mi favs!!!

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  2. Pues no sé si así pase, yo de esto sé bien poco. Éste quería mandarlo a La Gaceta de la Facultat, pero me lo guardé. No sé por qué precisamente este, a lo mejor es la mano del destino...

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