Yo solía decirte de los géneros y de la importancia de catalogar las cosas, de tener un archivo mental preciso y presto a ser usado, de poner un orden en la cabeza porque si no uno va por el mundo sin un rumbo fijo, sin saber lo que quiere. Traté de inculcarte el respeto por ciertos personajes, por ciertos libros y sobre todo, por ciertos músicos. Te abrumaba con datos de fechas y vanguardias y nombres e influencias y la importancia de tal o cual, sobre lugares y de cómo había ido evolucionando cada uno, pero tú echabas a perder mis intentos con tu brutal inocencia y decías que la música no es un pensamiento, que es algo que se siente y que no es catalogable, se vive y ya. Tenías un encanto peculiar para decirlo y te negabas a tomar una postura crítica, sólo decías me gusta o no me gusta y cuando te preguntaba porqué me respondías que porque sí. Envidio cómo te conmovías con cosas que a mi me parecían malísimas. Te envidio porque yo no puedo, tengo que ponerle nombre, fundamentar lo que siento en razones.
Me da risa que eres bien tonto y que te piensas que la tonta soy yo. La música me gusta, aunque no la halla compuesto Liszt o Mozart o cualquiera de los nombres raros que decías. El que de veras me gustaba era Beirut, porque no decía nada y porque creo que canta medio borracho. Quién sabe. Perdí el disco que me regalaste y no he ido a reponerlo, no me da tiempo. Ando muy ocupada en estos días con la mudanza y el tonto de Rogelio que no me deja en paz y quiere mudarse conmigo. Ya le dije que no, pero es muy necio. Ayyy, Eduardo, ni sabes que no quería irme. No entiendo mucho de música, ya sabes que es para mí muy complicado, pero me gustaba escucharte decir todas esas cosas que no son importantes porque las canciones están ahí y eso es lo que importa. A lo mejor las compuso un chango y tú ni te enteras. Me gusta tu cara seria seria, explicando con aspavientos y diciendo enojado que lo que hacen ahora es pura mierda inservible y que nunca jamás habrá compositores como ellos. Pero a quién le importa, cariño, si están bien muertos. Que Dios se ocupe de ellos. Había otros que me gustaban, creo que se llaman The Wailers.
¿Quieres ir al cine? Pasan un ciclo de la Nouvelle Vague.
Me da risa que eres bien tonto y que te piensas que la tonta soy yo. La música me gusta, aunque no la halla compuesto Liszt o Mozart o cualquiera de los nombres raros que decías. El que de veras me gustaba era Beirut, porque no decía nada y porque creo que canta medio borracho. Quién sabe. Perdí el disco que me regalaste y no he ido a reponerlo, no me da tiempo. Ando muy ocupada en estos días con la mudanza y el tonto de Rogelio que no me deja en paz y quiere mudarse conmigo. Ya le dije que no, pero es muy necio. Ayyy, Eduardo, ni sabes que no quería irme. No entiendo mucho de música, ya sabes que es para mí muy complicado, pero me gustaba escucharte decir todas esas cosas que no son importantes porque las canciones están ahí y eso es lo que importa. A lo mejor las compuso un chango y tú ni te enteras. Me gusta tu cara seria seria, explicando con aspavientos y diciendo enojado que lo que hacen ahora es pura mierda inservible y que nunca jamás habrá compositores como ellos. Pero a quién le importa, cariño, si están bien muertos. Que Dios se ocupe de ellos. Había otros que me gustaban, creo que se llaman The Wailers.
¿Quieres ir al cine? Pasan un ciclo de la Nouvelle Vague.
No hay comentarios:
Publicar un comentario