domingo, 22 de noviembre de 2009

Numeralia.

No no no, este sí que es inmejorable. Madre Santa, ¡ni siquiera recuerdo haber hecho eso! Pás, lo que hace uno cuando se halla en estados alterados de la mente. Ni modos. ¡Escarmiento!

Números que no son otra cosa mas que un regalo, quizá el más patético o el más absurdo que hayas recibido, y que sin embargo son todos para ti, exclusivamente para ti. Sábete que los conté sólo para dártelos, para tener algo que decirte por muy bobo que sea, para... no sé.

Hay 1887 pasos míos de la avenida Ezequiel Montes a la puerta de mi casa, el paso 1888 (este te gustará, pienso) es el primer paso ya en mi casa y hay 1935 pasos míos de la avenida Ezequiel Montes a mi cuarto. Crónicas de los pasos. En el paso 770 me cambié el morral de hombro y perdí un poco la concentración porque pensé: le diré a Wu en qué paso me cambié de hombro el morral y los 70 son los que más me cuesta contar 71, 72, 73, 74... Cerca del paso 1200 un indigente que traía una camisa amarilla orinaba en un árbol y una señora dijo: "pero que cochinoooo" y le tapó los ojos a sus hijas. Me pareció pendejo eso. El indigente dijo algo así como: "si quieres llegar a la hora" o algo así. Pasó una patrulla, pero no le dijeron nada. Cerca del andador, era ya el paso 1200 algo, había un señor sentado con una camisa blanquísima y pensé: le diré a Wu que vi a un señor con una camisa blanquísima sentado en las bancas de adoquín. Por ahí del paso 400 algo volteé a ver el cielo y se veía muy bien, pero pensé que el cableado estropeaba todo. Todo el trayecto perseguí el olor de humedad del aire.


Pensé decirte: "cuando estemos juntos comeremos una desas sopas de amor instantáneo que venden en las tiendas, esas que tienen la etiqueta a blanco y negro. Ying y Yang, perdidos y encontrados. Tal vez la sopa no sepa tan rica, pero estarás ahí y quien necesita de sopas de amor instantáneo cuando se tiene a quien se quiere al lado, ¿querrás un poco? No sé ni a que sabe, no puedo imaginarlo". También: "te leeré Rayuela por partes, escondiéndote las que son importantes, no te dejaré comer helado en paz, te embarraré y los días serán días y no una broma, no un cúmulo de estupideces que se suceden sin orden ni concierto y dejaré de ser egoista y tendremos un sólo vaso para los dos y aprenderé a perdonar". Pero no te diré nada de eso porque tú no tienes la culpa de nada, de esto que siento ("amor" aún hace que me salgan ronchas, tendrás que ser paciente) tan a lo loco, tan a lo enfermo, de que quiera verte a cada rato y quiera no dejarte respirar. Y es que hay una diferencia entre causante y culpable, entre pretexto y razón.

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