jueves, 12 de noviembre de 2009

Ya nada de eso es cierto.

Hay cosas en el mundo que me gustan. Como la parte negra del trasfondo de los champiñones, la música, el olor de los libros, el cielo, tú (un pequeño montón de cosas favoritas). No es que hagas del mundo un lugar diferente, es nomás que me haces verlo diferente, no tan feo, no tan cruel, no tan absurdo, no tan triste. Y no dejo de preguntarme si lo que siento es real y cómo es posible. Vamos a acabarnos, una y otra y otra y otra vez, hasta que no quede nada y no necesitemos ser nada. Hay tanta música que quiero compartir contigo...

La ciudad parece dormida en la cara de las gentes andando de aquí para allá. Ya deberías saber que siempre tengo la culpa. Mi mano tiembla, ¿qué pretexto me darás tú?
Tenía una cara de pavor.
- ¿Tienes mucho miedo?
- No, tengo frío.
- ¿Quieres mi cobija? Deberías abrigarte bien...
- Y tú no deberías ser tan condescendiente.
- ¿Y por qué?
- Porque qué.
- Por qué tienes frío.
- No sé, así soy: friolento.
- Aahhhh.
- Ya me aburrí aquí.
- ¿Quieres ir a otro lugar?
- No podemos ir a ningún otro lugar...
- ¿Todas esas luces son la ciudad?
- Sí.
- Podríamos fugarnos en medio del frío.
- También podríamos quedarnos aquí calientitos.
- Creí que tenías frío...
- No importa, prefiero quedarme aquí.
- Bueno, si tú quieres yo quiero.
- Yo no quiero nada.
- No digas eso, es muy feo.
- Huuummmmm...
- ¿Y si hacemos el amor vestidos?
- Qué fastidio, creo que me voy a ir.
- Eres malo.
- Eres muy pendeja.
Se echó a llorar diciendo eres malo muy malo.
- Ya ya, no lo dije en serio.
- Claro que sí, te gusta hacerme sufrir sob sob sob.
- Que no. Mejor hay que quedarnos callados, no vayan a venir.
- ¡Pues que vengan!- y empezó a gritar.
- ¡Ssshhh!
- ¡Y no me callo y no me callo! ¡Eyyy eyyy, acá estamoooss!
Le tapo la boca con la mano y lo mordió.
- ¡Aaaayy! ¡No me muerdaas!
- Pues tú no me quieres...- Se acercó a la ventana haciendo lalalalala en voz alta. Exhaló en el cristal de la ventana y se puso a escribir su nombre en el vaho. Siguió haciendo lalalala en voz baja.
- Ya no hay luz.
- Te quiero tequierotequierotequiero- fue diciendo en una tonadilla hasta que su voz se hizo un hilillo.
- Cómo quisiera al menos un poco de música.
- Yo podría cantar para tí.
- No.
- Mira miraa, una polilla. Pobre, ha de tener frío- se puso a jugar con la polilla.
- Déjala en paz.
- Lalalalala.
- Qué frío hace.
- Lalalalala.

2 comentarios:

  1. jajajaja..... ya casi termina el ce dé.... y mi ardilla cereblar ...entro en coma etílico-amoroso-circunstancial....

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  2. Tu ardillas vive como jadeando o algo así, una insuficiencia pulmonar jajajajaja. Éste, sábetelo, es mi diálogo preferido.

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