Yo en tu cuello y en tu abdomen, en tu oscuridad (que me hace brillar), yo destrozado, regados los pedazos de mi inhumanidad por doquier, expuestos a los animales de carroña. El dulce en tu boca y la amargura en mi cuarto (que viéndolo bien no es tan pequeño). Yo y mi corazón que es una fogata apagada, pero que de vez en cuando arde unos momentos. Creí en él, le dije te alimento, aquí tienes hojas, mas no me hizo caso y se fue a tomar agua argumentando sed. Después vino el hambre y el no saber quién es, quiero destruir el tú que me habita, desespero porque no me quieres, me siento muy mal, ¿qué sentido tiene querer cosas que no se pueden alcanzar? Quisiera fluir en vez de desplazarme. Yo en tus días (aunque no me ves), yo sin boleto en tu vida, con muchas ganas de quedarme, con ninguna posibilidad de que voltees y digas yo también. Yo en tu cuello y en la desgracia de ser yo, tan estúpido, tan fatuo, tan invisible para tus ojos...
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