jueves, 17 de diciembre de 2009

Puse "Book of Saturday".

Nada, que me da una hueva insoportable escribir, así que reciclaré cosas viejas, ya pasadas, ya que se desvanecen despacito y que a pesar de que importan son intelegibles ahora.

05-Julio-09
El futuro se cocina en un sartén lleno de aceite, hace ssss como una buena papa frita y no se decide si ser una papa frita o un puré super grasoso. Mientras él se hace retuerce yo voy caminando hacia ti, quizá muy despacito, a trechos muy aprisa. Te miro lejos, como el sol inalcanzable, te miro cerca, como mi brazo extendido. Estás en algún sitio y el futuro sigue ahí, plausible, en su sartén y yo canto la de Charly García: “por eso yo no voy entren, voy en avión, no necesito a nadie a nadie alrededor”. Y entonces ¡bam!: movimiento en falso que le da al mango del sartén que se vuelca derramando el aceite que quema mi cara y en medio del ardor el futuro queda flotando, suspendido como una papa frita en el espacio sideral y yo sigo gritando mas no hallo qué hacer porque también estoy flotando y no me puedo asir a nada. Qué cosa tan terrible, tan terrible, y estamos a miles de kilómetros de distancia, un oceano de por medio y no por ellos me siento más lejos, pero no deja de ser cagado. Todo se convierte en un movimiento en falso, como caminar sobre un suelo infestado de hormigas y no querer aplastarlas y entonces se da el primer paso de puntillas y se escucha un crujido suave y acolchonado y hállase después a un niño saltando como loco buscando ese sonido hasta que se cansa y hay montones de puntitos inmóviles en el suelo y jadea y mira lo que ha hecho y se arrepiente y además el crujido se ha ido porque estaba tan concentrado en saltar que se le olvidó. Tanta muerte, tanto movimiento en falso para nada. Es que uno va por ahí pensando que los nombres tales como Soponcio, Martirio, Benito (¡eeeehh, Benito, our son!), Herculano, Margarita, Telésfora, etece, son aceptados pero no bienvenidos y se espera un día poder gritar: “¡Encontré una epstraterrestre!” sólo para darse cuenta de que uno mismo es el chingado extraguau y que todos son de otro planeta y que el encanto se va por la coladera. Encanto es la palabra que tira del gatillo del pensamiento, como un hilito que se rompe, de ti desnuda. Sí sí, una cosa puramente sepsual, pero que me enternece hasta los huesos, como si tu desnudez te hiciera más y más vulnerable. Qué pavo, ya te has puesto la ropa y yo me voy a ensayar. Jo.

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