Me levanté de un genio desastre y no me dan ganas de encerrarlo en una lamparita, como sugiere mi mamá. Mi cabello es muy sedoso como en los comerciales de champús. Mi cabeza da vueltas como el mundo: sobre su propio eje y me siento taaaan agotado, mi cuerpo pesa toneladas. Muy grave este asunto, movimiento súbito y acabo en el suelo revolcándome, viene rápido Francisco y se burla de mí. Pinche epiléptico (me escupió). Pinche fenómeno (le dije yo). Ya no me dieron ganas de revolcarme y me levanto muy sucio. Abro la boca como imbécil, boqueo como pescado recién salido de la red. Recuerdo cuando fuimos a Janitzio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario