jueves, 17 de diciembre de 2009

Y yo por qué, dijo Jox.

El ocio y yo no deberíamos ser tan amigos, se me ocurren (y se me escurren) demasiadas idioteces. Estoy demasiado aburrido y harto y tengo una sed de crudo (¡yo!) y ya no me cabe más agua y entonces supongo que es justo eso, sin metáfora ni analogía, lo que realmente pasa: la insoportable insaciedad, la insuficiencia de vasos medios llenos y medio vacíos. O por ejemplo se me ocurre una sinécdoque bonita: Bernardoflechitaestupidez. La onda, la verdad. Quiero verte ahorita, ya, que te aparezcas de la nada y decirte: ayer llovió porque yo quería que lloviera, le dije al cielo: bueno, pues ahora llueves y como soy muy chinguetas que llueve y ya hoy estuvo muy soleado, muy radiante (ese sol que no se cansa, caramba) y yo esperando en los portales, enfermándome de vulgaridad y monotonía. Es que no puede uno ir por ahí nomás encerrándose y contando historias ripiosas y luego leer como si nada unas cruentas, contadas con lujo de detalles y moronga saliendo de la choya. Qué va, si lo que en verdad quiero es que te materialices en una nube de humo muy a lo película de chafísima efecto. Caray, es que estoy harto hasta de escuchar música y mira que para llegar a eso es que algo anda mal malísimo malisisísimo. En verdad pienso que esto de dar tantas vueltas no tiene como consecuencia directa la guácara sino más bien el desperdicio. Porque bien podría estar ahorita calientito con el ánimo levantado hasta los pies, pero no, insisto en quedarme y en no decir para no romper el delicado equilibrio de las cosas que uno desea pero que no se atreve a pedir y las cosas que suceden con una horripilante facilidad, como hablar y hablar y hablar sin decir absolutamente n a d a . Ni modos, habrá que consolarse con prenderle fuego a la cama. Ayer se cayó mi estante improvisado de los discos y yo mentaba muchas madres alegremente pero como fue en la madrugada y me despertó de una pesadilla de bombas que estallaban que me entra la huevita del sueño y me volví a quedar dormido y hoy los pinches peces en el río no dejaron de beber por ver al dios nacido. Me pregunto cómo chingados le harán los peces para beber. A lo mejor el buen Yisus sí es otra cosa que hasta los aletados beben y luego tómala mi rey que me reviento miles de villancicos del estilo T a t i a n a. Es que enfrente de mi humilde morada (caéle el día que quieras) hay una tienda de discos y pues... es una joda y la compu la tenía acaparada mi jefe y la otra se chingó con todo y los 35 GB de música que tenía y me emperré en hacerla prender pero nada, se murió y sigo lamentando la mentada pérdida y es que no hay derechoooooooooo. Veré una película de Kubrick mejor.

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