El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
lunes, 28 de diciembre de 2009
¿Por qué no lloverá?
No sé porqué estaré pensando en cacatúas, justo ahora que quisiera no pensar en nada. También se me ocurren los cuentos que no he escrito, un poco de terror no hace mal para antes de dormir. Me pregunto si podré realmente dormir, es decir, morirme un rato, todo ese lío de Hypnos y Tánatos. Hace rato vi en el messenger que una jovencita tenía una canción de Mandingo y me boté de risa. El nombre me parece graciosísimo. También vi a un atropellado, hace unos días. Me pregunto a dónde nos lleva todo este asunto de la tecnología, del contacto por medio de bits y pixeles. He pensando que todo esto no existe. Digo, lo podemos ver e incluso tratamos de creer que interactuamos, pero en realidad es irreal. Esto mismo que escribo no existe en ninguna parte del mundo real, flota en un limbo informático, en códigos binarios o como sea que funcione. Numeritos. Me sorprende muchísimo la tecnología, no consigo entender cómo es que funciona, cómo es que puedo ver algo que no existe. ¿Qué pasaría si las redes dejaran de funcionar de repente? El caos y el pánico de una sociedad dependiente. Baaah, no sabríamos que hacer, por eso mejor regreso a pensar en las cacatúas. Nunca he visto una, sólo imágenes de una enciclopedia que teníamos cuando niños. Tenían una especie de copete muy cagado, casi ridículo. Esa enciclopedia se perdió cuando se cayó el techo de mi casa. La recuerdo porque era de preguntas y respuestas y nos aprendimos todas. Eran como seis libritos y tenía un como serpientes y escaleras y había un astronauta y esa será para mí siempre la imagen de un astronauta aunque ahora hayan diseñado unos trajes ajustadísimos que parecen de nadador y que le quitan todo el encanto sólo para ganar maniobrabilidad en el espacio. Los astronáutas existen porque son cool, no porque sean útiles, caramba, deberían entender eso. ¿Por qué la gente se empeña (se emperra) en hacer de todo algo útil? Hay cosas perfectamente inútiles que son perfectamente necesarias, como mirar las nubes o seguir los fosfenos que huyen rápidamente o imaginar la vida de los señores y señoras nefalibatas. También se me ocurre eso de pensar en nada, en dejar que el pensamiento corra libre sin detenerse en nada en particular, como un silogismo constante e ininterrumpido que no conduce a ningún lugar. Ya sé que no se llamaría silogismo, pero igual me gusta cómo suena. O la glosolalia, a ver, que alguien me discuta que es perfectamente necesaria. En verdad extrañaré los trajes de astronauta, ahora se verán casi afeminados. ¿Hay mujeres astronautas? Debe haberlas, estoy seguro, pero no sé de ninguna. Imagínate coger en un campo ingrávido. Deber ser un poco incómodo, flotar y eso, pero se me antoja que vale la pena, como mirarte cuando cierras los párpados. Yo en particular admiro más a Edwin que a Armstrong y me importa poco si fue un montaje o no. Aunque sí lo parece. ¿Y Laika? No me gustan mucho los perros, prefiero los peces de colores. No sé gran cosa de los peces de colores, sólo que me gusta cómo se desplazan por el agua de esa manera tan suave y ligera, como si flotaran. Ya me acordé de que quería ayer: nadar en una alberca llena de cacahuates. No sé porqué, sólo pensé que quería hacerlo. Japoneses. El plan de hoy era transcribir de la libreta a la compu, pero leer mis libretas me da dolor de cabeza y una especie de náusea. Me conseguí una estampa de Mafalda. Tiene una expresión de asombro y consternación que la hacen ver tan endemoniadamente encantadora. Pareciera que te pregunta algo y espera una explicación de porqué hiciste algo malo. ¿Qué he hecho de malo? Ser un inconciente. Plaf, tengo libros que leer y hasta eso me detengo porque estoy en estado cuasi catatónico. Esto fluye. Llevo casi cinco días sin morderme las uñas y todo el tiempo estoy pensando que no debo mordérmelas y me desespera una barbaridat y no puedo pensar en otra cosa, acaso en lo que canta Teresa... no me acuerdo de su apellido, pero es la de Madredeus. No tengo idea de qué es lo que canta y sin embargo su voz me mece suavecito. Imagínate tenerla enfrente y que te cante quedito. Pfff, qué muerte. Me duelen las manos.
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