El blog tiene como propósito nomás poder sacar mi obsesión por todo, no tiene mayores pretensiones. Entiendo que lo que pongo puede desagradar y que peca de simplista. Son cuentitos medio raros de gente medio simple. Por cierto, yo no hago literatura, yo hago cuentitos. Salut!
martes, 29 de diciembre de 2009
Sí ya ni modos...
Ay sí, esto es bien memorable: el estado de continua erupción volcánica, los flujos piroclásticos que en realidad son mis venas y el salvajismo con que me moría de ganas de atacarte. Tu olor impregnado en mi sudadera que casi me lastima porque es lo único que me queda. Mis ganas de gritar y la sensación de irrealidad que me atosiga esto no pasó esto no pasó. Fue como flotar, como mirarte en un túnel, tan cerca y tan lejos y tus labios hermosos, abrumadores, qué ganas de besarte hasta la deshidratación. Puse Inventario, de Sabina y creo que al final sí me convertí en lo que yo mismo denuesto. Válgame la virgencita de los impulsos frenéticos, de las cosas inevitables que suceden como por arte de magia. Quiero estar otra vez en tu sillón hablando de los mexicas. Ya sé que esto es demasiado personal, demasiado tuyo, pero ya ves, no pude evitarlo. Es casi una vuelta a lo de antes aunque de manera completamente diferente. Digo lo de escribir contigo en la cabeza. Ya me mordí las uñas, pero un poquitito. El caso lo amerita. Habré de calmarme y no hablar en un rato, poner atención a las canciones y no pensar mucho. Mejor acabaré el libro de José Agustín, ya nada más me falta el epílogo.
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jajajaja pues como vaaas!!
ResponderEliminarPues ya lo acabé, tururú. Sobra decir que estuvo de huevos, aunque no le entendí del todo a unas partes así que lo releeré en algún momento.
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