Y pensar: iiiii, te va a cargar la veeerga chavo con que te agarren con la prensa de sus manos de hierro. Exigir más a las piernas que ya te duelen para escapar de los putos policías que super pueblan esta ciudad. ¡Aventarles un libro! No te rías que pierdes velocidat. Pero sí, imagínate qué haría un poli con un libro. Se limpiaría la cola, el muy cerdo. Se te zafó un tennis y empiezas a cojear, se te entierran piedritas y las aristas de los adoquines en la planta. Duele, pero detenerte no, jamás, antes perdido que desaparecido por otras magias. No agarres Zaragoza. Ya ya ya. Lo que realmente te molesta es el ulular estridente de las señoras sirenas, te hacen sentir un gato correteado o un perro fustigado y tú prefieres las aves, ¿o me equivoco? Se siente tan bien poder estirar las piernas. Quítate de una vez el otro tennis. Recuerda: entra por la nariz, sale por la boca. Si no hiciera tanto calor. Sería sospechoso que entraras descalzo a una tienda o en cualquier lugar público, menos en, claro claro, ¡una fuente! Disimula el esplash, hazte bolita. Aahh, qué fresco. Mojado será aún más difícil que te pierdas, dejarás un rastro. Gran idea la fuente. Dirán por sus radios: un cabrón greñudo y mojado. Ni cómo errarle, hasta el más pendejo daría contigo. ¿Qué tal desnudo? Peor, llamarías más la atención, gritarían como ladrando. Las patrullas desaceleran al pasar por ahí, pero los gorditos se siguen ejercitando. Uno pasa cerca de plano echando el bofe, lo escuchas perfectamente. Te hace falta oxígeno, se pone nublado el paisaje celeste, pero ni modo de que te pongas a boquear. Es muy molesto reprimir las enormes bocanadas de aire que quieres llevarte a los pulmones. Te oprime el cuello, tu corazón bate como toquido seco. Cansadito questás. Sólo a ti se te ocurre. Bueno, a ustedes. ¿Quedaron de verse en algún lado? Ah, no pensaron que pudieran escapar, pero apenas vieron la ventana fue mucha tentación. La puta tentación de ser libre cuando ya te sentías preso. Imposible entregarse ahora con el viento en la espalda. Siempre es malo subestimar la ineptitud de los señores policías, que no vuelva a pasar. Pero más por miedo, ¿no? Jía jía jía, sus caras. Pobrecitas dependientas, a lo mejor a ellas les cobran. Y al guardia. Se entiende que haya sido Del Sol (por su horrorosa canción de que merece tu confianza), pero por qué tan temprano, hombre, en la tardecita hubiera estado mejor. Me gusta cómo suena cuando chorreas agua y como corres cerrando los ojos. Como ratón a la trampa. Tus trancos son largos, veloces, desesperados. Quieres agarrar algo inasible. Podrías correr hasta Guatemala. ¿Te imaginas tu carita de pendejo en la lista de los más buscados por la AFI? Con tu expresión de susto, de niño nuevo. Qué risa. Y luego que metan a la INTERPOL al desmadre. Te daría un chingo de viejas. Les gusta lo peligroso. Pero tú no eres peligroso, eres ingenuo. A lo mejor es lo mismo. Podrías saltar el charco de polizón, hacer ese viaje a Europa que tu corazón esnob tanto te pide. Putas sirenas, cómo no las apagan. Te dije que mojado ibas a llamar más la atención. ¡Corre!...
No hay comentarios:
Publicar un comentario